Rita Montaner, tan única

Rita Montaner, tan única

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Rita Montaner, tan única

Las grabaciones de la época no le hacen justicia a la voz de Rita Montaner. Le faltan los matices que, entre otros muchísimos valores, hicieron grande a esta artista. Pero esos registros son testimonio suficiente para comprobar la fuerza, el carácter, la singularidad de su entrega. Versátil como pocos. Cubanísima en su proyección. Raigal en sus impulsos. No en vano Rita Montaner sigue siendo, a 120 años de su nacimiento, «La única».

Nacida en Guanabacoa, tierra de grandes, desde pequeña mostró credenciales. Sus maestros creyeron que podía ser una pianista excepcional, pero su temperamento la empujaba a más.

Mezzosoprano afinadísima, de interesante color, estaba cómoda en el género lírico y en la canción popular, en la comedia musical y el cabaret. Pero más allá de sus condiciones técnicas, su extra estaba en la interpretación. Encarnaba sus personajes con una gracia y un dominio estilístico fascinantes. Cantaba como si contara. Y en tantas películas de aquellos años, en las que los actores lucían encartonados y enfáticos, ella deslumbraba por su deliciosa naturalidad.

Teatro, cine, radio, televisión… ella brilló en todos los ámbitos. Y su ejercicio fue una cátedra que a estas alturas sigue inspirando a actores y cantantes.

Mucho se ha hablado de su personalidad difícil, de sus desplantes. Fue una mujer compleja. Sufrió mucho el racismo y tantas discriminaciones por el mero hecho de ser mujer. Pero no la vencieron. Y su arte fue asidero, para ella y para muchos.

Los más importantes compositores escribieron para ella. Fue estrella de grandes producciones. Fue una artista muy popular. Hizo historia. Rita Montaner es uno de los símbolos de una cultura que honró con su admirable ejercicio creativo.

(Tomado de Cubasí)


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