La gesta que nos toca protagonizar (+ Infografía)

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Guantánamo. – Creo firmemente que cada tiempo tiene sus propias batallas, cada generación enfrentará una guerra que asumirá con sus propias herramientas y acorde a sus ideas y formación. Cuba entra en una etapa decisiva de su historia reciente.

Páginas aún sin escribir se perfilan en el futuro de proyecto social erigido desde el primero de enero de 1969. Se trata de la reforma constitucional, que transformará la Carta Magna cubana aprobada en 1976 con el apoyo del 97,7 por ciento de los ciudadanos.

El proceso está diseñado, desde sus inicios para propiciar la participación popular y asegurar la marcha indetenible en el proceso de actualización del modelo económico y social cubano. Liderada por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, una comisión de 33 diputados, provenientes de todos los sectores de la sociedad redactó la propuesta que fue puesta a consideración de los cubanos como anteproyecto de reforma constitucional, en la Sesión Ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Durante ese importante encuentro, televisado, radiado y ampliamente discutido en medios de prensa – impresos o digitales – y otros espacios más informales, los diputados, representantes del pueblo, herederos inequívocos de los barbudos, debatieron, tras largas jornadas, la propuesta de reforma, en un paso fundamental de uno de los más importantes procesos en la Actualización del Modelo Económico y Social Cubano.

Impera la necesidad, de que como en 1998, cuando se refrendara en la Carta Magna, la irrevocabilidad del Socialismo Cubano, se torne en un proceso de plena participación popular, en el que se defiendan las conquistas alcanzadas por los cubanos y se defiendan otras cuya naturaleza no hace más que defender derechos humanos elementales y eliminar la discriminación.

La consulta popular es el espacio diseñado para escuchar todos los criterios e inquietudes, no hay espacio para el desinterés o la desidia con respecto a este proceso. Tampoco, creo yo, para la convocatoria a incluir en nuestra constitución principios o acciones que nada tienen que ver con la idiosincrasia, las tradiciones y la actualidad que vive el pueblo cubano y el sistema social que soberanamente eligió.

No ha de dudarse que este proceso de reforma constitucional constituye una auténtica expresión de las luchas de pueblo cubano por su soberanía, independencia y el respeto a la “dignidad plena del hombre”, como un día lo expresará José Martí.

Desde junio y hasta octubre, la propuesta del texto constitucional se dispondrá a consulta popular y es deber de cada cubano estudiar, consultar referentes tanto nacionales como foráneos, remitiéndose a la historia y a la modernidad. Ese es, a mi criterio, nuestro «Moncada» más inmediato, la gesta que nos toca protagonizar.

 


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