Todas las miradas sobre judoca Idalys Ortiz

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La antillana, líder del ranking y “sembrada” en su división, debe alejar a las principales oponentes en la llave A…

Indudablemente, en lo que al judo se refiere, todas las miradas recaen en Idalys Ortiz. De ella depende, en gran medida, la continuidad de las medallas olímpicas cubanas en este deporte.

Bronce en Beijing 2008, oro en Londres 2012 y plata en Río de Janeiro 2016, Ortiz puede extender la presencia de nuestras judocas en el medallero desde Barcelona 1992 a Tokio 2020, y también alcanzar y hasta superar la cosecha de la mítica Driulis González (1-1-2).

Cercana a los 32 años de edad, entrar al podio de +78 kg sería una proeza para la historia del deporte cubano, de ahí la tan esperada celebración del 30 de julio en el Nippon Budokan.

La antillana, líder del ranking y “sembrada” en su división, debe alejar a las principales oponentes en la llave A, como la japonesa Akira Sone, la azerí Iryna Kindzerska, la brasileña Maria Suelen Altheman y la francesa Romane Dicko, quienes la escoltan por ese orden en el listado clasificatorio.

Idalys estará acompañada por cinco compatriotas: Maylín del Toro (63 kg), Kaliema Antomarchi (78), Magdiel Estrada (73), Iván Silva (90) y Andy Granda (+100), cuyas posibilidades de llegar al podio no deben descartarse, independientemente de los últimos resultados en lides de primer nivel.

La historia demuestra que en estos certámenes, con organigramas de pequeñas proporciones, cualquier resultado puede ocurrir, sorpresas incluidas, y más ahora que se suman ausencias motivadas por la pandemia de la covid-19.

Baste el ejemplo de la escuadra femenina llevada a Beijing 2008, la cual debió someterse a ajustes poco tiempo antes. ¿Resultado? Las dos figuras subidas de peso culminaron con preseas de plata, algo que muy pocos esperaban.

Más allá de Ortiz, todos nuestros clasificados acumulan amplia experiencia y buenos resultados en las últimas temporadas, como Antomarchi y Silva, subtitulares mundiales en Bakú 2018. Del Toro, Estrada y Granda han reinado a nivel panamericano y poseen medallas en renombrados eventos internacionales.

La calidad se concentrará nuevamente en la capital nipona, y salvo algunos desenlaces inesperados, los anfitriones —creadores además de este arte marcial— apuestan por una gran actuación. Eso sí, hallarán gran oposición en el sector femenino.

Muchos intuyen un duelo Japón-Francia en ese sexo, pues el país europeo está liderado por un cuarteto de respeto integrado por Amandine Buchard (52 kg), Clarisse Agbegnenou (63), Madeleine Malonga (78) y Dicko, junto a otras como Marie Eve Gahie (70) y Sarah Cysique (57), todas con trayectorias para imponerse.

No pueden excluirse de la lucha por los podios a la kosovar Distria Krasniqui (48) y la canadiense Jessica Klimkait (52), ganadora de la corona del mundo en Budapest, recientemente.

Por los hombres, la balanza favorece más a los locales, aunque varios georgianos y el “español” Nikoloz Sherazadishvili (90) deben ejercer resistencia, pues lideran sus categorías por amplio margen y saldrán beneficiados en el draw.

El concurso por equipos mixtos será una novedad y los de casa tienen todas las apuestas a su favor. Cuba no pudo incluirse entre los 12 colectivos inscritos, ya que no clasificó representante en los 57 kg.

Todamo de Jit


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