Nueva película de Alejandro Gil trata sobre la condición humana y el amor

Nueva película de Alejandro Gil trata sobre la condición humana y el amor

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Nueva película de Alejandro Gil trata sobre la condición humana y el amor
Es una obra sobre la condición humana, que tiene que ver con esas segundas oportunidades que nos da la vida, y también con el amor, pero es una historia distinta, que no sigue criterios clásicos. Foto: Revista Cine Cubano

Alejandro Gil, director de cine y televisión, y creador de filmes como La pared (2006), La emboscada (2015), y, más recientemente, la impactante Inocencia (2018), vuelve al set de filmación dispuesto a regalarnos un documental y un nuevo largometraje de ficción.

En la sede de la nueva Cinemateca de Cuba (calle 11 y 4, en El Vedado), nos encontramos con él para que nos ofreciera las primicias sobre estos trabajos audiovisuales.

– Háblanos de tu labor en los últimos tiempos.

Después de una gran pausa por la pandemia, me fue encomendado el documental que aborda el tema de nuestros candidatos vacunales, auspiciado por el ICAIC. Ha sido un trabajo muy interesante, pero difícil, pues todos sabemos que el tiempo de nuestros científicos, quienes son los protagonistas del documental, está comprometido con la alta responsabilidad que llevan sobre sus hombros. Fue difícil, pero también muy reconfortante estar frente a estos académicos e investigadores de nuestra primera línea de trabajo en las ciencias. Son dieciséis entrevistas en locaciones naturales. La premisa del material era adentrarnos en las historias de vida de estos grandes hombres y mujeres.

El trabajo fue realizado con un formato y una expectativa de exhibición cinematográfica. El cine tiene que ir a esas zonas de silencio que deja la televisión por razones obvias; y ahí podemos colocarnos y dar una perspectiva distinta, un punto de vista más abarcador y humano. En nuestro caso, las locaciones influyen tremendamente en el discurso audiovisual, y están estrechamente vinculadas con las características personales de cada entrevistado.

También es imprescindible mencionar el bello y riguroso trabajo de Lizt Alfonso y su compañía, que se sumaron al diálogo audiovisual con el diseño de cuadros temáticos que, desde la danza, apoyan y enaltecen la narración. Es un hermoso discurso colateral.

– ¿Y qué hay del nuevo filme?

Es un largometraje de ficción que se realiza con apoyo del Fondo de Fomento del Cine Cubano y en coproducción con Audiovisuales ICAIC. Su título de trabajo es AM-PM, con guion de Amílcar Salatti, quien ganó el premio SGAE en el Festival de Cine de Gijón de 2018. A este proyecto de escritura tuvimos el privilegio de que se sumara Senel Paz.

Es una obra sobre la condición humana, que tiene que ver con esas segundas oportunidades que nos da la vida, y también con el amor, pero es una historia distinta, que no sigue criterios clásicos. Se trata de una película coral con distintas subtramas que van manifestando los niveles de precariedad, de fragilidad emocional que padecen los personajes.

Una de estas es una subtrama juvenil, que es de las más potentes desde el punto de vista dramático. Las otras son de encuentros y desencuentros, las vidas se van cruzando unas con otras en momentos en que los personajes cargan con ciertas dosis de soledad. Otros personajes tratan de encontrar en esa segunda oportunidad la esperanza luminosa, quizá una mirada también hacia el futuro.

Por eso digo que es una historia de amor, porque este subyace bajo todas las subtramas, bajo toda la película, esa necesidad de ver el amor desde otras aristas, desde manifestaciones que no son las clásicas.

La puesta en escena tiene un peso fundamental, igual que la narrativa. Se está haciendo un trabajo minucioso con nuestro director de fotografía, Ángel Alderete, en el diseño de la visualidad. Carlos Urdanivia asume la dirección de arte, la cual demanda de muchos elementos simbólicos, que distinguen la condición humana en cada historia de vida, para que el espectador pueda sentir que la película hace un análisis humano desde otros perfiles narrativos.

Es un filme que se sustenta en la interpretación, en el trabajo actoral. Para ello contamos con un elenco de primer nivel: Enrique Molina, Blanca Rosa Blanco, Manuel Oña, Armando Miguel, Verónica Lynn, Jorge Martínez, Yaremis Pérez, entre otros. Debemos distinguir la presencia de tres actores muy jóvenes que han asumido sus personajes con mucho rigor y entusiasmo.

El filme puede ser interesante. Estoy muy contento con lo que se está logrando, a pesar de las limitaciones que nos impone la pandemia. Un incansable equipo de producción, con Carlos de la Huerta al frente, es lo que nos permite avanzar cada día.

– Esta película urbana y contemporánea representará un desafío para los espectadores cubanos, según imagino, porque el público nacional siente que el cine cubano está obligado a hacer comentarios sociales en todo momento. Se ha habituado a eso, y lo espera. ¿La película, que evidentemente va sobre la sensibilidad, sobre la naturaleza humana, tiene algún comentario social implícito?

Los comentarios o las observaciones en términos de texto van por otro camino, pero no es una película que va a fondo sobre eso. Se dialoga constantemente con asuntos que realmente tienen que ver con postulados humanos importantes.

Es una película sensorial, sin estridencias, que puede dialogar de manera diáfana con el espectador, porque el guion ofrece esa posibilidad, la de ser muy claro para una asimilación sin contratiempos.

En los próximos días comenzaremos la etapa de filmación, y aunque atravesamos tiempos muy difíciles, confiamos en que pronto materializaremos este gran sueño.


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