EL guantanamero Leinier Savón ya no es un corredor desconocido

Guantanamero Leinier Savón ya no es un corredor desconocido

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EL guantanamero Leinier Savón ya no es un corredor desconocido

Hace seis años el guantanamero Leinier Savón llegó a un campeonato mundial de paratletismo como “desconocido”. Con su baja estatura de 1.63 metros se colocó en los carriles para correr los 100 metros y nadie le daba posibilidades de vencer a rivales establecidos.

«No respeté nada, ni marcas», dice ahora muy tranquilo el a la postre monarca paralímpico de los 100 y 200 metros en Río de Janeiro 2016, en la categoría T-12 (débiles visuales profundos). Lo hace sin asomo de petulancia, con hablar pausado, sencillez y centrado en sus metas.

Guantanamero de 32 años de edad, miembro de la preselección nacional para personas con discapacidad, Leinier aparece entre las cartas de triunfo de Cuba en los Juegos Paralímpicos de Tokio, previstos del 24 de agosto al 5 de septiembre venideros.

Allí defenderá su corona en el hectómetro e intentará acceder al podio en el salto de longitud. Su otra prueba, los 200 metros, no se convocó esta vez.

Hace apenas unas semanas ratificó su clasificación durante el gran premio de Túnez, donde protagonizó el mejor desempeño de la delegación caribeña con crono de 10.75 segundos en los 100 metros, muy cercano al 10.72 que reluce como lo mejor de su trayectoria.

Su preparación se vio interrumpida por la covid-19 en 2020, se reanudó en Camagüey meses después y ahora continúa en La Habana. Todo ello forma parte de lo vivido en los últimos años, cuando el sueño de volver a brillar en la escena paralímpica constituye su mayor aliento.

¿Cómo mira a Tokio, estando ya tan cerca?

Miro a Tokio desde hace mucho. Terminé el mes de marzo del pasado año corriendo 10.79 segundos. Eso decía que estaba en muy buena forma, porque quedé cerca de mi mejor marca.

Luego paramos por la covid-19 y mirando en retrospectiva creo que me vino bien, me ayudó a recuperarme de la lesión que arrastraba desde los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019. Ahora para Tokio solo tengo una meta: ganar.

Enfermó de covid, debió parar un poco antes de la competencia en Túnez. A pesar de todo eso fue muy bueno el resultado…

Me chocó lo del virus porque tuve que detener los entrenamientos, pero desde el aislamiento mismo me mantuve haciendo estiramientos y otros ejercicios.

Luego vinieron los 14 días de entrenamiento en Dubai y me sentía bien. Tenía en juego mi clasificación para Tokio, soy el campeón defensor y me jugaba mucho en ese gran premio de Túnez.

Sabía que haría un buen tiempo allí, me sentía en óptima forma y solo debía esperar a que sonara el disparo para demostrarlo.

Entonces… ¿Los 10.75 segundos le dejaron feliz?

Una sola carrera no fue suficiente, hubiera querido correr más. Ahora estoy primero en el ranking. Los otros con mejores tiempos los tienen desde 2019, en competencias en que no estuve. Muy diferente será hacerlo conmigo ahí.

¿Cuáles serán los rivales más complicados en Tokio?

No me fijo en eso, no los busco. No me dejo guiar por el ranking, cuando empecé no respeté nada, ni marcas. Mi primera carrera eliminatoria en el campeonato mundial de 2015 fue contra el campeón paralímpico. Tuve que hacer lo mejor. En Río-2016 ocurrió igual, siempre voy a mí, entreno para eso.

Hablando de entrenamiento… ¿Qué no le gusta hacer?

Hacer kilómetros… La resistencia no me gusta, pero tengo que hacerlo porque es la base de todo y soy consciente de eso.

¿Qué es lo más difícil de tantos años como deportista de alto rendimiento?

Estar lejos de mi familia. Antes me pesaba menos, cuando no había nacido mi niña. Ya tiene dos años y me he perdido muchas cosas de ella, eso me hace pensar en muchas cosas.

¿Cómo qué vendrá luego de Tokio?

Eso no lo sé todavía, ahora Tokio es el objetivo… Luego decidiré.

(Fuente: Jit)


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