Vilma: tu rostro multiplicado en las mujeres cubanas

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Guantánamo.- Aquel 18 de junio de 2007, la noticia irrumpió la cotidianidad de los hogares. Eran las 4 y 15 de la tarde y la agencia Prensa latina lo anunciaba: decía adiós a la vida la heroína del llano y de la Sierra, de la clandestinidad junto a Frank País y la artífice de la emancipación de las mujeres cubanas, nuestra Vilma Espín Guillois.

Ha pasado diez años y aún se recuerdan aquellas imágenes de Raúl Castro Ruz frente al nicho donde reposan sus restos. Se recuerda el último beso a la amada esposa, a su compañera en la vida y la lucha, en tanto,  se escuchaban las nanas que ella cantaba a los hijos y la canción de amor preferida por quienes la vida los unió por siempre.

Hablar de Vilma Espín Guillois, la amiga, la combatiente, la federada,  la madre, la heroína, es sencillamente hablar de una mujer que caló profundamente en el corazón de los cubanos. Y aunque ya no está físicamente entre nosotros, la amiga inquebrantable de Fidel, tiene en este pedazo de tierra cubana, el cálido abrigo que sólo ofrecen los hogares a quienes jamás se van de ellos.

Leal, delicada y tierna. Así era la guerrillera de la Sierra, una mujer de la cual  aún no tenemos idea de dónde sacaba tanta fortaleza para cumplir cada tarea, proponer ideas, dirigir, organizar, para apoyar donde su presencia hiciera falta. Por eso hoy está en cada mirada de la mujer trabajadora, en el rostro de la joven estudiante, de las niñas, las abuelitas, las maestras y de las obreras obreras que salen a las calles en busca de nuevos sueños. 

De extraordinaria vocación martiana y patriótica, fue una de las mujeres más excepcionales de la Revolución, a ella la recordamos desafiando el peligro y burlando al acoso enemigo en la ciudad. La recordamos fusil al hombro subiendo las agrestes montañas hasta alcanzar la victoria, auxiliando a sus compañeros de lucha heridos o perseguidos,  la recordamos con su voz delicada y firme, esa misma con la cual reclamaba el papel activo e igualitario de la mujer dentro de la sociedad.

Su rica sensibilidad en la creación de círculos infantiles, hogares para niños sin amparo filial y la preocupación permanente por los hombres y mujeres de la tercera edad, son hechos que cruzan la vida de Vilma Espín Guillois, conferida a las profundas transformaciones políticas, sociales y culturales de la Revolución.

Puro rostro de la mujer cubana, Vilma está presente en todas las tareas de la Revolución. De ella, pedagoga, guía, rebelde, insurrecta desde la niñez, madre, fiel compañera y combatiente, nos ha quedado su ternura, su confianza, su cariño, su intransigencia con lo mal hecho, su sentido de justicia y su ejemplo en cada una de las mujeres cubanas.

 


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