La ruta de la libertad inmortal

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Fidel Castro: La ruta de la imortalidadGuantánamo.- Amanece y miles de gente ya están aglomeradas a ambos lados de calles y avenidas,  a pesar de haber estado varias horas en fila el día anterior y luego concentrarse durante la noche en la Plaza de la Revolución. Veo como sacan en hombros la urna de cedro con sus cenizas. Silencio absoluto, lágrimas que ruedan calladas, manos sobre los pechos como para apaciguar al corazón amenazante con estallar. Mira donde va Fidel…- fue todo lo que pude decir frente al televisor.

Salió envuelto en la bandera de la estrella solitaria, la misma que abrazó desde su juventud y a la que honró a lo largo de su vida, la misma que desde ondean millones de cubanos en el homenaje de su despedida.

A ratos se suceden imágenes conmovedoras a lo largo de toda la isla al paso de la caravana que lo lleva hacia Santiago de Cuba y como este es un dolor multiplicado y compartido, también me cala hondo y me conmueve porque nací aquí y aprendí a quererlo, a respetarlo, a admirarlo.

Y no, Fidel no es un dios, humano al fin también cometía errores, pero tenía la decencia de reconocerlo y compartirlo con su pueblo, el mismo al que le dedicó toda su prolífera existencia.

Hoy cabalga nuevamente en la senda de la victoria, hacia la libertad de su inmortalidad por eso no le decimos adiós, sino: Hasta la Siempre Comandante!


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