La pelota no cabe en París

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La pelota no cabe en ParísA la Torre Eiffel “no le gusta” el béisbol, ni el softbol, ni la novedosa modalidad urbana que responde al nombre de Béisbol Five. Por eso, quizás, el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de París 2024 decidió hace solo unas horas que no habrá pelota bajo los cinco aros dentro de cinco años.

Jean Philippe Gatien, director de deportes de la cita gala, explicó la convocatoria de otras modalidades con una frase de oficio, de esas que sirven para casi cualquier cosa: «la búsqueda de elementos innovadores, creativos y que rompan con los códigos existentes».

La adversa noticia no sorprendió, de seguro, a la familia de las bolas y los strikes, pues cuando no se forma parte del programa oficial de los Juegos se está a merced de los anfitriones.

En París confluyeron dos aspectos negativos puntuales: la escasa cultura francesa alrededor de estas disciplinas, y el poco desarrollo alcanzado por las selecciones nacionales de ese país.

Sin embargo, las causas profundas de la nueva exclusión tienen que ver con los conocidos problemas del béisbol, que trascienden a la Confederación Mundial (WBSC, por sus siglas en inglés) y las asociaciones nacionales.

Recordémoslos: la pelota es un deporte muy costoso para ciertos anfitriones, por la necesidad de una instalación específica y por la gran cantidad de participantes en busca de apenas un juego de medallas. Los partidos estallan los tiempos televisivos reconocidos como óptimos y, lo más grave, al evento no asisten las luminarias de la Major League Baseball (MLB) y otros circuitos profesionales.

Ricardo Fraccari, titular de la WBSC, se pronunció al respecto en las redes sociales con un delicado protocolo, aunque algo irónico: tras felicitar a los deportes promovidos (surf, escalada, skateboard y “breakdance”) garantizó que la Confederación «mantiene su compromiso de impulsar el crecimiento del béisbol-softbol en Francia y en todo el mundo».

Luego agregó: «Continuamos creyendo que nuestros deportes inclusivos y accesibles pueden servir para promover los valores olímpicos (…) Continuaremos trabajando en el camino hacia nuestra espectacular remontada olímpica en Tokio 2020. Y ya nos centramos en los Ángeles 2028».

En realidad no hay mucho más que hacer. La pasión colocó al juego de los jonrones y los ponches en la cita del 2020. La ausencia de tal sentimiento en los alrededores del río Sena lo acaba de excluir de la fiesta prevista en 2024.

Muchos sabemos que solo un “mal milagro” impedirá que los estadounidenses anoten a la pelota en Los Ángeles 2028. La inestabilidad, ese ir y venir, parece ser la suerte de un deporte ciertamente maravilloso, pero algo alejado de los cánones que animan al Comité Olímpico Internacional (COI).

Entonces, el Clásico Mundial, el Premier 12 y una que otra visita al Olimpo se antojan como las ofertas a mano en este inicio del siglo XXI. Sin ser conformista, podemos asegurar que el panorama pudo ser peor. 


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