Guantánamo bajo el signo de la recuperación

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Guantánamo bajo el signo de la recuperaciónGuantánamo.- En 2017 Guantánamo fue escenario de hechos que marcaron el quehacer de su gente: visitas de altos dirigentes del Partido y el Gobierno, así como de personalidades extranjeras amigas de Cuba; la lucha contra la sequía, la ejecución de importantes inversiones, eventos por la paz y acontecimientos culturales.

Pero lo que resume como ningún otro el empeño de los guantanameros de avanzar en el desarrollo de la provincia y el mejoramiento de sus vidas, es el trabajo para eliminar los daños causados por los huracanes Matthew, en octubre de 2016, e Irma, en septiembre último. Hasta fines de diciembre fueron rehabilitadas 35 705 (81,5%) de las 43 822 viviendas afectadas por ambos meteoros, digno saludo al aniversario 59 del triunfo de la Revolución.

Maisí, Imías, San Antonio del Sur y Yateras solucionaron todos los derrumbes parciales y techos destruidos total o parcialmente por Matthew. A Baracoa todavía le faltan por arreglar unas 500 de las 3 764 casas con daños de la primera categoría. En el caso de las 2 178 instalaciones estatales averiadas en la provincia, falta por terminar solo una.

Son resultados de la labor hecha por el Gobierno revolucionario en la entrega de materiales, la labor de las fuerzas constructoras y el empeño de muchas familias damnificadas.

Ineludible mencionar la solidaridad de Venezuela. Entregó equipos, vehículos y materiales para las zonas devastadas los cuales contribuyeron a que la Misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor restableciera cerca de mil viviendas en Maisí, Baracoa e Imías.

De las 500 petrocasas donadas para el extremo oriental y la Ciudad Primada, hay alrededor de 40 concluidas y una cifra similar en diversas fases de ejecución. En esas localidades además se acaban los primeros apartamentos de los cerca de medio millar que se erigirán en edificios de tecnología Forsa.

En otras palabras, lo realizado significa bienestar para miles, a pesar de las tensiones vividas por el país por el incumplimiento de los pagos de ciertos créditos, que afectó las importaciones; quedar por debajo de lo previsto las entregas de combustible nacional y foráneo, y no alcanzar el plan en la manufactura de materiales de construcción, entre otras dificultades.

La Revolución que lideró Fidel Castro nunca abandonó ni abandonará a los suyos por difíciles que sean las circunstancias.
En este sentido, Puerto Rico quisiera ser Cuba. El 20 de septiembre la vida se hizo peor en la Isla del Encanto, que ya atravesaba por una terrible crisis económica: el huracán María provocó allá un número todavía indeterminado de muertos, dejó a cientos de personas sin hogar y a prácticamente la totalidad del país sin electricidad.

Transcurridos 100 días del paso devastador del fenómeno, el 42% de los clientes en esa nación siguen a oscuras y centenares de familias están a la espera de toldos para sus viviendas que perdieron parcialmente sus techos.

La desatención dada por la administración Trump descubre con crudeza el carácter colonial del “Estado Libre Asociado”. Toda una mayúscula vergüenza.
Volviendo a lo nuestro, debemos señalar que las limitaciones económicas muchas veces impidieron responder con la agilidad que se desea a las necesidades de los perjudicados.

Pero también ocurrieron algunas dilaciones en el otorgamiento de subsidios, bonificaciones y créditos, y hay casos en que los dictámenes técnicos minimizaron los daños sufridos por casas. Incluso personas inescrupulosas intentaron engañar a damnificados dándoles menos recursos que los previstos en los módulos para reconstruir casas en zonas intrincadas. Son sucesos que el Gobierno combate con rigor.

Hay que reconocer que el ritmo de la recuperación no fue mayor en Maisí porque, entre otras causas, la Empresa provincial de Materiales de Construcción incumplió la indicación de doblar los turnos de trabajo en el molino de áridos instalado en ese territorio, existiendo las asignaciones de energía y combustible para hacerlo.

Hubo que llevar arena y gravilla desde Cajobabo, distante 50 kilómetros, para fundir los cimientos de las petrocasas, tarea que asimismo afrontó dificultades con el suministro de ciertos materiales, como los perfiles para la colocación de las redes eléctricas e hidráulicas.

Por eso continuar atendiendo de forma priorizada a los miles de damnificados que los huracanes dejaron sin vivienda, debe ser una premisa en la labor de los gobiernos provincial y municipales en el 2018.

Hay que seguir promoviendo la labor mancomunada de las empresas que participan en la recuperación, constructoras o no, con los pobladores, particularmente en la restitución de las 8 117 viviendas derrumbadas en su totalidad.

Además, son elementos esenciales el incremento de la producción local de materiales y el uso de diferentes de las diferentes tecnologías constructivas y tipologías para cada caso.

En las zonas intrincadas la respuesta inmediata es la construcción de viviendas rústicas con tablas de palma y madera aserrada, una tarea que debe contar con el apoyo determinante de las empresas y organismos del territorio. De este modo, decenas de familias dispondrán en un plazo breve de moradas dignas que, con el tiempo, podrían reformar.

Todo eso debe ser acompañado por la organización y el esfuerzo desplegado por el pueblo bajo la dirección del Partido y el Gobierno para hacer que el actual año también esté bajo el signo de la recuperación.

 


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