Cuando la previsión y la disciplina triunfan, a pesar de los pesares dejados por Matthew

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Guantánamo.- Toda Cuba estaba al tanto de la posible trayectoria del huracán Matthew desde temprana fecha, la detallada información del Centro Nacional de Pronósticos del Instituto de Meteorología en voz e imagen del Dr. José Rubiera mantuvo al tanto a todo el pueblo; la Defensa Civil Nacional emitió las notas precisas para declarar las fases que correspondían según la evolución del meteoro y los Consejos Provinciales de Defensa de los posibles territorios a afectarse se activaron para cumplir minuciosamente tareas y medidas orientadas.

El Oriente Cubano sería la zona escogida por el fenómeno meteorológico de categoría 4 en la escala Saffir Simpson, sobre las 6 de la tarde del 4 de octubre entraba con su fuerza devastadora por Punta Caleta en el municipio guantanamero de Maisí, con vientos máximos sostenidos de 220 kilómetros por hora, superiores en rachas; tardó tiempo en avanzar (más de lo previsto en una primera instancia por los especialistas en meteorología) y con ello arrasó todo lo que encontró a su paso. Sobre las 11 de la noche de ese mismo día el ojo del huracán pasaba sobre Baracoa y no fue hasta alrededor de la 2 de la madrugada del día 5 que saliera la bestia de esos predios.

El huracán Matthew era el primero de esa magnitud que azotaría al territorio guantanamero, las experiencias eran nulas y los Medios de Comunicación no cesaron en el empeño de llamar la atención, con tiempo, de los posibles daños y la necesidad de cumplir con las orientaciones de la Defensa Civil donde la prioridad UNO era salvar la vida. La previsión y disciplina venció; hasta el momento cuando corre la tarde del 7 de octubre no se reporta ninguna pérdida humana.

De acuerdo con fuentes oficiales de Haití, el paso del huracán Matthew por esa hermana nación cobró la vida de al menos 842 personas, en República Dominicana se reportaron 4 muertes; qué contraste!, en mi rebelde Oriente Cubano, a pesar de los pesares dejados por su azote infernal que ahora mismo ocupa la recuperación hay mucho qué contar, ninguna de las vidas de nuestros coterráneos fue cercenada. La familia protegió a sus miembros y al amparo de centros de evacuación habilitados por las autoridades en cada municipio y gracias a la solidaridad de familiares y vecinos con mejores condiciones de habitabilidad en sus viviendas, no hubo que lamentar muertes.

Desde antes del paso de Matthew ya llegaban recursos y equipamiento para la recuperación de redes eléctricas en Baracoa y una vez que sucedió, en cuanto las condiciones meteorológicas lo permitieron y se abrió paso vía terrestre, un huracán de solidaridad avanzó hacia los lugares afectados. Ya se reestablecieron las comunicaciones de telefonía fija y celular en San Antonio del Sur e Imías, y paulatinamente sucede en Baracoa. La electricidad vuelve a Tortuguilla, una localidad de San Antonio del Sur; los escombros van desapareciendo poco a poco, el trabajo es arduo y llevará días, pero la persistencia está en pie, esa es otra victoria.

La previsión y la disciplina triunfan. ¡Manos a la obra! ¡Qué el huracán de esfuerzos y solidaridad no cesen! Nuestros hermanos afectados por Matthew no pierden las esperanzas de recuperarse.

 


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