Policías de todo Estados Unidos se niegan a la vacunación obligatoria

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La COVID-19 ha matado a más oficiales de policía de Estados Unidos que cualquier otra cosa en 2021. Más de 157 oficiales han muerto a causa del virus en lo que va del año, según la Página Conmemorativa de Oficiales Caídos, mientras que un informe del Fondo Nacional Conmemorativo para Oficiales Policiales halló que la enfermedad es la “causa principal de muertes de autoridades” en 2021.

La altamente contagiosa variante delta del coronavirus está suscitando un aumento en las infecciones y muertes a escala nacional, pero cantidades importantes de policías se niegan a vacunarse. Durante el fin de semana, seis empleados del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) presentaron una demanda contra la ciudad por su vacunación obligatoria, afirmando que esta ha creado un “ambiente de trabajo hostil” en el departamento.

Un portavoz del LAPD se negó a comentar sobre el litigio. Pero, en una declaración en video, Mike Feuer, fiscal de la Ciudad de Los Ángeles, dijo tener confianza en que la ciudad prevalecería.

“Siento un respeto enorme por nuestro personal de emergencia y por todos los empleados de la ciudad”, comentó. “Pero en esta pandemia no se puede dar el caso de que la salud del hijo de alguien, de la abuela de alguien, de cualquier persona en nuestra ciudad, sea puesta en riesgo porque tuvieron contacto con un personal de emergencia que no ha sido vacunado y podría transmitir la covid-19”, añadió.

Pero la demanda es indicio de una tendencia más grande entre oficiales y sindicatos policiales a lo largo y ancho del país, que se oponen a las vacunas obligatorias. La semana pasada, el presidente Joe Biden anunció requisitos de gran amplitud de vacunación que afectan hasta 100 millones de estadounidenses, en un intento de aumentar la tasa de vacunación en todo el país.

En sus comentarios, el presidente criticó duramente a los millones de estadounidenses que todavía no se han vacunado.

Los expertos en salud pública están de acuerdo en que las cantidades altas de oficiales de policía que siguen sin vacunarse solo prolongarán la pandemia. Los oficiales están “demasiado a la vista del público”, le dijo a Newsweek el Dr. Robert Murphy, director ejecutivo del Instituto de Salud Mundial en la Escuela Feinberg de Medicina de la Universidad del Noroeste.

“Ellos a menudo no pueden usar cubrebocas y no pueden guardar la sana distancia. Son un grupo móvil de muy alto riesgo que interacciona con múltiples comunidades”.

Los oficiales no vacunados se “ponen a sí mismos en riesgo, ponen a sus familias en riesgo, a sus colegas en riesgo, y ponen a la comunidad en riesgo”, añadió.

El Dr. Robert Kim-Farley, epidemiólogo y experto en enfermedades infecciosas en la Escuela Fielding de Salud Pública de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), señaló que las vacunas obligatorias no serían necesarias si la suficiente gente estuviera inoculada, sobre todo cuando la variante delta aumenta los casos.

“Si hubiera una aceptación voluntaria y un reconocimiento del valor de la vacunación, no se requeriría de la obligatoriedad, porque más del 95% de las personas que han acudido se ha vacunado voluntariamente”, le dijo a Newsweek.

Pero los sindicatos policiales argumentan que la obligatoriedad es una afrenta a las libertades civiles de los oficiales, y la decisión de vacunarse debería ser una cuestión personal.

Sindicato tomará cualquier medida

Larry Cosme, presidente de la Asociación Federal de Oficiales Policiales, criticó la obligatoriedad de Biden para los empleados federales como “errónea”. “Este decreto presidencial avillana a los empleados por sus preocupaciones y dudas razonables, e inserta al gobierno federal en las decisiones médicas individuales”, dijo.

“A la gente no se le debería hacer sentir incómoda por tomar una decisión médica razonable. Seguiremos revisando el panorama legal en cuanto a este decreto, y actuaremos como sea apropiado para apoyar a nuestros miembros y darles voz a sus preocupaciones”, agregó.

La Orden Fraternal de Policías, un sindicato nacional que representa a más de 350 000 oficiales, tampoco apoya las vacunas obligatorias, a pesar de que sus propias cifras calculan que 644 policías han muerto por covid-19 desde que empezó la pandemia.

Cuando Newsweek le preguntó la postura del sindicato, un portavoz señaló una declaración reciente, la cual rezaba que “las vacunas funcionan para evitar que la gente se infecte o transmita covid-19”. No obstante, añade que el sindicato “tomará cualquier medida y hará uso de cualquier enfoque disponible para proteger a nuestros miembros y sus derechos” contra la obligatoriedad.

“Ya sea que acepten o no la vacuna, es una decisión personal que nuestros miembros deberían tomar por sí mismos después de consultarlo con su médico u otros profesionales en medicina”, agregó.

Pero incluso antes del anuncio de Biden, los sindicatos policiales de todo el país despotricaban contra las vacunas obligatorias locales, a pesar de sus tasas mucho más bajas de vacunación que entre el público general y del aumento en la cantidad de muertes por covid-19 entre los suyos.

Los sindicatos policiales de Nueva Jersey se siguen oponiendo a las vacunas obligatorias locales a pesar de que 22 oficiales murieron por el virus en el estado la semana pasada.

En el LAPD, alrededor de la mitad de los 12 000 empleados del departamento sigue sin vacunarse, propiciando que el departamento hiciera público un video que presenta a las viudas de empleados del LAPD muertos por covid-19, instándoles a recibir sus dosis.

Previamente este mes, Los Angeles Times reportó que el 85% de los empleados del LAPD infectados con covid-19 desde junio no estaban vacunados.

Las tasas de vacunación son bajas de forma similar en el Departamento de Policía de Nueva York. (NYPD). Solo 53% de los empleados del NYPD ha recibido una dosis de la vacuna, en comparación con 79% de adultos en toda la ciudad, según Gothamist.

Kim-Farley señala que la adopción baja entre los oficiales policiales es sorprendente. “Todavía es una especie de misterio en mi mente el porqué hay resistencia en un grupo de personas que uno pensaría que sería de los primeros en aceptar vacunarse para protegerse a sí mismo y a otros”, dijo a Newsweek.

“En realidad, la policía, idealmente, debería estar en la vanguardia de la aceptación de las vacunas como un ejemplo para sus comunidades”, añadió Kim-Farley.

¿Es buena idea retener los salarios?

La baja adopción entre los oficiales llevó a que el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, dijese que la ciudad retendría los salarios de los empleados del NYPD que se nieguen a vacunarse o a someterse a pruebas semanales, una directiva que los cuatro sindicatos policiales de la ciudad supuestamente han prometido desafiar en la corte.

Mientras tanto, el sindicato policial más grande de la ciudad ha sido muy franco en sus críticas a la obligatoriedad, y su presidente amenazó con demandar si a sus oficiales les obligan a vacunarse.

“Si la ciudad trata de imponer una vacuna obligatoria a los miembros de la Asociación Benevolente de Policías (PBA), tomaremos una acción legal para defender el derecho de nuestros miembros de tomar tales decisiones médicas personales”, le dijo Patrick Lynch, presidente de la PBA, a New York Post el mes pasado.

En Chicago, el sindicato policial más grande de la ciudad, la Orden Fraternal de la Policía, también prometió tomar una acción legal después de que la alcaldesa, Lori Lightfoot, dijo que habría vacunas obligatorias para los empleados de la ciudad.

“No puede ser obligatorio. Es así de simple. Nuestros miembros no quieren que se les obligue a hacer algo como eso”, comentó el presidente del sindicato, John Catanzara. Después, incluso, llegó a comparar las vacunas obligatorias con el Holocausto. “Estamos en Estados Unidos, maldita sea. No queremos que se nos fuerce a hacer nada. Punto. Esta no es la p**a Alemania nazi, donde te dicen: ‘Entra en las p**as regaderas. Las píldoras no te harán daño’”, dijo.

Tal resistencia contundente a la obligatoriedad parece haber funcionado en Portland, Oregón. Ted Wheeler, alcalde de Portland, anunció recientemente que no impondrá una vacuna obligatoria a la fuerza policial de la ciudad, una decisión que se tomó después de que el sindicato policial local presionó de manera contundente contra la vacuna obligatoria en toda la ciudad, advirtiendo que el exigirles a los oficiales que se vacunen provocaría renuncias en masa y exacerbaría la escasez actual de personal.

Muchos oficiales se oponen “tan profundamente” a las vacunas obligatorias, que dejarían la fuerza antes que vacunarse, argumentó el abogado principal de la Asociación Policial de Portland, según el Willamette Week.

Pero Murphy dice que es imprudente que los oficiales policiales no acaten los mandatos del Gobierno y no hagan lo posible para contener la propagación del virus. “Ellos son trabajadores gubernamentales, ellos en realidad no van a tener más opción”, comentó.

“Ellos se metieron en este negocio, ellos se ponen a sí mismos en la línea todos los días, les disparan y todo eso, ¿y les preocupa una vacuna? Esto es ridículo”.

Kim-Farley añadió: “La policía juró proteger y servir… la medida más importante para protegerse a sí mismos, a sus familias y a la población contra el covid-19 es vacunarse”.

(Tomado de Newsweek)


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