Liván Osoria: «Mis padres impulsaron mi carrera»

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Para Liván Osoria, capitán de la selección cubana de voleibol desde 2016, la ruta en pos de la maestría deportiva, como la de cualquier otro atleta, le ha mostrado alegrías y sinsabores.

Saberse el eje de un elenco joven, en busca de reconocimiento en el ámbito internacional «me ha obligado a reinventarme, pues conducir al equipo requiere de rigor y exigencia personal.

«Es una tarea ardua, de todos los días, dentro y fuera de la cancha, tratando con diversos caracteres, aunque con compañeros de una calidad humana que te hacen la labor más amena», expresa Osoria.

El bloqueador central llegó a la escuadra mayor en 2014, «después de una presencia efímera en la desaparecida Liga Mundial de 2011, con solo 17 años».

Su crecimiento dentro del plantel, en una de las posiciones más difíciles, ha requerido un trayecto de cuatro temporadas en Argentina, entre 2015 y 2019, con tres equipos diferentes.

Para el antillano, «el trabajo de los bloqueadores hoy se ha complicado, atendiendo a que cada vez el juego es más rápido, y los pasadores, en unión con los atacadores, tienen nuevos recursos que enriquecen sus variantes para evadir la muralla rival».

Todos en Cuba quedaron insatisfechos cuando en el preolímpico se disputó la última plaza para los Juegos Olímpicos de Tokio y, tras ganarles los dos sets iniciales a los anfitriones canadienses, cedieron en los tres siguientes.

Ese peso también lo siente Liván, pero no mella su interés por seguir adelante, pues, como ha dicho el entrenador Nicolás Vives, el actual grupo de voleibolistas debe dar sus mejores frutos en los Juegos de París-2024.

En favor de ese interés de no rendirse, el joven central deberá reportarse en la próxima campaña con el club francés Cambrai Voley, donde coincidirá con otros destacados como el argentino Gonzalo Quiroga, según la nómina consultada por Granma.

Osoria afirmó que trabajará fuerte, «inspirado por mis padres, quienes han influido grandemente en mi carrera deportiva, son los impulsores de mi disciplina y voluntad para entrenar. Ellos han contribuido, de manera decisiva, a mi educación».

Tomado de Granma


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