La derecha señala a Piñera como responsable de la derrota electoral

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Aunque todos presagiaban que la baja popularidad del gobierno del presidente Sebastián Piñera tendría un impacto directo en los resultados de las cuatro elecciones del pasado domingo, el enojo en Chile Vamos fue profundo al punto que nadie llegó anoche hasta el palacio de La Moneda.

El ministro portavoz de Gobierno reconoció hoy que los resultados fueron un “llamado de atención” pero aseguró que “este no es el momento de apuntarnos con el dedo”.

En entrevista con T13Radio es “una interpelación a toda la política tradicional, que incluye al gobierno, lo que queda es hacernos cargo de eso, adaptarnos frente a esa realidad, ver cuáles son las formas en que tenemos que acercarnos a la ciudadanía para que confíe en las vías tradicionales”.

Insistió que hay “una interpelación a todas las élites, la económica y la política”.

Fuentes de T13 Radio señalaron que el mandatario se arriesgará con un nuevo gabinete para enfrentar sus últimos 10 meses mientras sus partidos tienen 72 horas para inscribir sus candidatos para las primarias de junio de los presidenciales que en noviembre tendrán que elegir al sucesor de Piñera.

El candidato de Renovación Nacional, Mario Desbordes, antes que hablara el jefe de estado, dijo que su sector “no ha sabido
interpretar las demandas de la ciudadanía”.

El siempre optimista Joaquín Lavín, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), intentó restar dramatismo, pese a que el consejo general deberá proclamar a su candidato, donde también compite la reelecta alcaldesa Evelyn Matthei.

Pero los resultados no sólo afectaron a la derecha sino también a los partidos tradicionales de la centro izquierda, socialistas, democristianos pepedés, socialdemócratas, que fueron desplazados con holgura por los jóvenes que constituyeron la Lista de Pueblo, de alma izquierdista, surgida al calor de las movilizaciones de octubre de 2019.

Sin líderes ni voceros conocidos -salvo Giovanna Grandón, transportista escolar, conocida como la tía Pikachu, por el disfraz que usaba en las protestas del 18/O-, eligieron 24 escaños de los 155 que componen la convención constituyente.

La alianza entre el Frente Amplio (FA), el Partido Comunista (PC) y la Federación Regionalista Verde Social (FRVS) se impuso -por primera vez- a la centroizquierda tradicional con 28 escaños mientras la exconcertación representada en la Lista del Apruebo se quedó con sólo 25 escaños. Los Independientes por una Nueva Constitución 11, y otros 30, incluidos los 17 representantes indígenas.

La participación electoral no alcanzó a la del Plebiscito (50,9) y solo concurrió hasta las urnas el 40% del padrón de 14.900.189 chilenos con derecho a voto voluntario.

Se creía que la baja participación favorecería a la derecha -por cuanto votan más las comunas acomodadas versus las más pobres- pero la coalición de gobierno no alcanzó el tercio de los convencionales para influir con mayor fuerza en el devenir del proceso, y sólo consiguió 37 convencionales (22%).

Chile Vamos sufrió, además, una de sus derrotas más emblemáticas en la elección de gobernadores -Catalina Parot no logró pasar a segunda vuelta en la Región Metropolitana- y obtuvo su peor votación desde el retorno a la democracia. Como nadie obtuvo el 40% de los sufragios habrá una inédita segunda vuelta ente el DC Claudio Orrego y la primera mayoría obtenida por la candidata de comunes frenteamplista Karina Oliva, otra de las sorpresas de la noche.

Por último, tanto el PC como los partidos del FA ganaron municipios emblemáticos, algunos totalmente sorpresivos, como Santiago (Irací Hassler) y Maipú (Tomás Vodanovic), Ñuñoa (Emilia Ríos) y Viña del Mar (Macarena Ripamonti), los que habían estado dominados por la derecha.

(Con información de ANSA)


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