Juegos Olímpicos: ¿Podrá Cuba terminar entre los veinte primeros países del medallero?

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Ya está en marcha la cuenta regresiva para la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Aun sin vivir su primera hora, la cita ya pasa a la historia por los desafíos y las limitaciones que implica realizarla en medio de la pandemia por el nuevo coronavirus. Llevarla adelante es una cuestión de orgullo para el Gobierno japonés, aunque la gran mayoría de la población no quiere unos juegos a los cuales, además, no podrá asistir.

En medio de ese panorama Cuba llega con su tercera delegación más pequeña de los últimos 60 años. La pérdida de nivel en algunos deportes, unido a los problemas para asistir a los torneos de clasificación y el escaso fogueo en otras disciplinas, confluyen entre otros muchos contratiempos para el deporte antillano. Aun así, las opciones de mantenerse entre las 20 primeras naciones de la tabla de medallas parecen asequibles.

Como tantas otras veces, Cuba centra sus esperanzas de medallas y títulos en disciplinas como el boxeo, el judo, el taekwondo, el atletismo, el canotaje, la lucha y el tiro deportivo. Son siete de los 15 deportes que verán acción por la Mayor de Las Antillas en la capital nipona, aunque cumplir los pronósticos implicará eficiencia máxima y no ceder en especialidades donde varios criollos salen como favoritos.

Boxeo: Los puños dorados de Andy y Julio César

Cuando se habla de un deporte cubano con serias opciones de conquistar más de un título en Tokio, indiscutiblemente el boxeo aparece en la primera línea. Una historia consolidada como la disciplina más exitosa para la Isla en citas multideportivas, el nivel demostrado de casi la totalidad de sus principales figuras y un período de preparación catalogado por los propios atletas como muy fructífero, representan puntos a favor para el pugilismo nacional.

Aun así, el torneo en la capital nipona no será un camino de rosas y habrá que demostrar sobre el ring por qué el boxeo es el buque insignia del deporte cubano. Para ello dos pugilistas salen con las principales opciones de subir a lo más alto del podio: Julio César la Cruz y Andy Cruz.

El primero concursará en una división superior a la que lo vio triunfar en Río 2016, pero tiene elementos suficientes para salir como uno de los fuertes candidatos a alzarse con la corona. Mientras tanto, el segundo es el gran favorito de la mayoría de los especialistas para convertirse en el campeón de los 63 kg. No obstante, uno y otro tienen que demostrarlo en el encerado.

En el caso de Julio César, sobre todo debe cuidarse de rivales como el ruso Muslim Gadzhimagomedov, actual campeón del orbe, así como por otros medallistas olímpicos y mundiales como el kazajo Vasili Levit, el ecuatoriano Julio Castillo o el uzbeco Sanjar Tursunov. Frente a ellos, así como ante otros oponentes, el antillano tendrá que imponer su estilo y sobre todo evitar un golpe sorpresivo que lo saque de la competencia.

Por su parte, Andy Cruz casi de seguro tendrá que superar a hombres como el estadounidense Keyshawn Davis, el indio Manish Kaushik, el armenio Hovhannes Bachkov o el francés Sofiane Oumhija para conquistar la corona que le falta a su vitrina. No obstante, el criollo es nuestro mejor candidato al título olímpico.   

Junto a ellos, otros dos hombres pudieran avanzar en Tokio y aspirar a subir al podio. Son los casos de Lázaro Álvarez y Arlen López, unos pugilistas que saben muy bien cuánto significa cada triunfo aquí. Finalmente, para Yosbany Veitía, Roniel Iglesias y Dainier Peró, las ubicaciones en el sorteo y su propio empuje en cada desafío le aclararán o no un sendero que luces más complicado.

Lucha: El gigante de herradura y la garra de Ismael

De la lucha greco podrían caer otros dos títulos a cuentas de Mijaín López en los 130 kg e Ismael Borrero en los 67 kg, pues ambos salen como candidatos de fuerza para repetir sus coronas olímpicas.

Para el abanderado de la delegación cubana, conseguirlo significaría convertirse en el luchador más exitoso de la historia olímpica, aunque para ello tenga que vencer otra vez al turco Riza Kayaalp, un rival que destaca por encima del resto. Para Borrero, en cambio, sería la confirmación de su excelente forma deportiva y la extensión de una cadena de triunfos que ya pasa de 25 combates.

En uno de los deportes más laureados para Cuba en la historia olímpica, también podrían buscar medallas el jovencito Gabriel Rosillo (97 kg), así como Daniel Gregorich (87 kg) y el librista Alejandro Valdés (65 kg), aunque esta es una de las disciplinas que tiene signos de incógnita por el escaso fogueo de nuestros representantes en la arena internacional.

Atletismo: El disco de Yaimé Pérez

Contrario a lo sucedido con luchadores y pugilistas, los clasificados del campo y pista cubano sí lograron concretar una aceptable preparación extrafronteras para enfrentar la cita olímpica.

Con una de las delegaciones más pequeñas de la historia, el deporte rey antillano desembarcará en Tokio con varias figuras inmersas en una buena campaña. Sin embargo, en una especialidad de tiempos y marcas sumamente competitiva como esta, resulta clave conseguir buenos rendimientos cuando la exigencia está al tope. Ese es el primer reto del atletismo criollo en Japón. Ya luego vendrá la lucha por las medallas.

Para alcanzar un título esquivo desde 2008, la principal candidata es la discóbola Yaimé Pérez. Actual campeona mundial, “la rusa” llega a la urbe nipona como tercera del listado del orbe, con un mejor lanzamiento de 68.99m conseguido hace dos meses en el Estadio Panamericano. En la gira europea su mejor rendimiento es el 67.90m de finales de junio en Castellón, aunque la antillana luce fuerte y tranquila en sus siete competencias internacionales.

Por delante de ella aparecen dos mujeres con envíos superiores a los 70 metros: la jovecita holandesa Jorinde van Klinken (70.22m) y la estadounidense Valarie Allman (70.01m).

La primera no ha logrado pasar de 65.01m desde que en mayo consiguió ese fenomenal disparo, mientras la segunda sí tiene una temporada con otras cuotas de 66.46m, 67.74m y un 69.92m como parte de una secuencia impresionante. No obstante, el principal escollo de Yaimé debe ser otra vez la croata Sandra Perkovic.

Aunque tiene una campaña con pocas competencias y una mejor marca de 68.31m, la actual campeona olímpica ha lucido fuerte en sus últimas presentaciones y parece estar en franco ascenso. Si las previsiones se cumplen, es casi seguro que conquistar el título olímpico dependa de lanzar más de 69 metros durante la final, una cuota a la que Yaimé deberá aspirar con fuerza si pretende tocar la gloria.

Por su parte, Juan Miguel Echeverría es la otra más clara opción de medallas para Cuba. Con un mejor brinco de 8.38m que lo coloca quinto del escalafón mundial, el criollo deberá reencontrarse con su mejor forma si pretende imponerse a contrarios como el estadounidense JuVaugh Harrison o el jamaicano Tajay Gayle. Superar su marca de la temporada y rozar su cuota personal de 8.68m parecen asuntos casi obligatorios para aspirar al oro.

Más allá, Cuba tiene a otra atleta que puede luchar por el podio, aunque primero tiene el desafío de vencerse a sí misma. Se trata de la triplista Liadagmis Povea, una mujer que otra vez llega con buenas marcas a un evento importante e intentará borrar los tragos amargos vividos en los olímpicos de Río 2016 (14.56m en el año y saltó 13.63m) o en las citas mundiales de Londres 2017 (14.45m y solo marcó 13.55m) y Doha 2019 (14.70m previo y apenas se estiró hasta 14.08m).

Ahora Povea competirá en Tokio como tercera del listado mundial con un tope de 14.93m y otros dos saltos de 14.70m o más. En una temporada donde el oro prácticamente tiene el nombre de la fenomenal Yulimar Rojas, repetir un brinco de ese nivel le debe garantizar al menos una medalla de bronce, ella puede por fin consagrarse en los grandes torneos.

No obstante, mujeres como las jamaicanas Shanieka Rickets y Kimberley Williams sí han demostrado sus dotes de grandes competidoras y deben hacerle presión.

Algo similar le sucede a Rose Mary Almanza en los 800 metros planos, una mujer que este año tiene dos carreras por debajo de 1:57.00 pero que tiene el deber de ejecutar una buena táctica en la doble vuelta al óvalo. En su caso, ya ha demostrado que tiene fuerza para una carrera rápida, pero aun resta por ver cómo se desempeña cuando las mejores corredoras del orbe se unan en torno a ello en pos del éxito.

Otras figuras como Luis Zayas, Denia Caballero, Yarisley Silva, Yorgelis Rodríguez y la posta larga femenina pudieran incluirse entre los ocho primeros, pero una medalla para ellos ahora mismo no parece probable.

Judo: Siempre Idalys

Si hay una atleta en la que se debe confiar siempre, esa es Idalys Ortiz. Tres veces medallista olímpica y actual líder del ranking mundial en los más de 78 kg, la antillana buscará en Tokio no solo igualar a Driulis González como las judocas cubanas más premiadas en citas estivales, sino que intentará demostrar por qué sigue entre las grandes favoritas para subir al podio.

Su camino no será sencillo y en él encontrará a dos grandes piedras: la estrella local Akira Sone y la joven francesa Romane Dicko. Frente a la nipona Idalys tiene balance de un combate ganado y tres derrotas en línea, mientras que ante la europea los pareos marchan igualados a una victoria para cada una. No son rivales sencillas.

No obstante, la nuestra tiene calidad para plantarles una batalla que debe llegar a partir de los cuartos de final, cuando la calidad sea mayor y las mejores judocas comiencen a verse las caras. Y allí, una derrota para cualquiera les garantiza al menos continuar en la batalla por un metal bronceado.

Mientras tanto, del resto de la escuadra cubana resaltan nombres como los de Iván Silva y Maylín del Toro, pero en una temporada sumamente inestable para ellos y carente de topes al más alto nivel, su rendimiento se encuentra en medio de la incógnita.

Canotaje, taekwondo y tiro deportivo: El empujón final

De este trío de deportes pudieran llegar algunas alegrías interesantes, sobre todo en accesos al podio que no por esperados dejarían de ser agradables. Son los casos de la dupla e Fernando Dayán Jorge y Serguey Torres en el C2 a mil metros, del taekwondoca Rafael Alba o de los pistoleros Leuris Pupo y Jorge Félix Álvarez. Cada uno de ellos tiene nivel para hacerlo, pero necesitan de un buen impulso para subir a lo más alto.

Para Fernando y Serguey, Tokio puede ser la oportunidad para confirmar su estabilidad en un ciclo olímpico que lo ha visto coronarse en tres ocasiones como subcampeones del mundo. Ahora podrían al menos repetir ese rendimiento, aunque si preguntaran qué cubanos tienen más opciones de dar una sorpresa en Tokio, sus nombres estarían en los primeros puestos.

Por su parte, Rafael Alba intentará demostrar por qué es el campeón defensor en los 87 kg, aunque en la división olímpica de más de 80 kg deberá lidiar contra un grupo de rivales con excelentes resultados en la arena internacional. Para él asegurar una medalla sería un buen desempeño. Igual debe ocurrir con nuestro dúo de tiradores, ambos con calibre suficiente para aspirar a conseguir al menos un pase a la final. Y una vez allí, cualquier cosa puede ocurrir.

En sentido general, Cuba tiene opciones de ganar entre cuatro y seis medallas de oro en Tokio, un rendimiento que casi de seguro le permitiría ubicarse entre los veinte primeros países. De hecho, desde que Cuba regresó al escenario olímpico en Barcelona 1992, ninguna nación con cinco títulos se ha ubicado por debajo de ese escaño.

Asimismo, no parece descabellado aspirar a un total de preseas que ronde las 14, tres más que lo conseguido en Río 2016 y una cantidad similar a lo alcanzado en Londres 2012. El talento y el ímpetu están allí. Ahora solo resta que Tokio 2020 descorra sus aplazadas cortinas y los atletas de todo el mundo comiencen a scribir su historia.


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