Inédito doblete cubano en salto de longitud olímpico

Inédito doblete cubano en salto de longitud olímpico

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Juan Miguel Echevarría (I) y Maykel Massó (D) de Cuba tras ganar plata y bronce, respectivamente en la final del salto de longitud para hombres del atletismo en el Estadio Olímpico de Tokio durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en la capital Japón, el 2 de agosto de 2021. Foto: Roberto Morejón, periódico Jit, Inder.

Plata y bronce, actuación inédita para Cuba en el salto de longitud en Juegos Olímpicos. Juan Miguel Echevarría y Maikel Massó pasearon hoy la bandera de la Isla y celebraron juntos un hito que todavía no han tenido tiempo de asimilar en su real magnitud.

Es cierto que el oro estuvo en la mano. Juan Miguel acariciaba el cetro que había ambicionado, pero llegó el griego Miltiadis Tentoglou y se lo arrebató de la peor forma… el caribeño no podía responder porque era evidente su lesión tras el tercer intento.

Ocho metros y 41 centímetros tenía Juan Miguel, eso mismo marcó Tentoglou para coronarse gracias a su mejor segundo mejor salto. Así es el deporte, la intensidad de unos juegos olímpicos y el golpe de realidad que dejó triste a todos los que soñamos son ese título.

«Ahora mismo me siento muy mal, me duele la vida, me duele el alma, me duele la pierna, me duele todo», fue la expresión de un Juan Miguel al que ahora mismo no le sabe a poco la medalla de plata con la que cualquier otro hubiera dado gritos de alegría.

«En todos los saltos lo di todo, llegó el momento en que no pude, me siento como que perdí, sinceramente lo soñé tanto…», confiesó el camagüeyano de 22 años, que ya fue campeón mundial bajo techo y era el favorito de muchos para reinar ahora bajo los cinco aros.

Su actuación comenzó con 8.09 metros, vino luego un foul y más tarde llegaron los 8.41 que además de situarle al frente de la competencia, le hicieron resentirse el dolor en el muslo derecho.

Tentoglou era el líder de la temporada con 8.60, pero no parecía capaz de brillar en la calurosa mañana de Tokio. Sin embargo, insistió una y otra vez, marcó 8.11, 8.10 y 8.15… para despedirse con el dramático salto que igualó el registro del cubano, suficiente para catapultarlo hacia el trono.

De golpe, todo cambió. Los cubanos vieron desaparecer sus ilusiones y no pudieron responderirse su oro: Massó había sido la primera “presa” de la desgracia, cuando ya con su premiado brinco de 8.21 metros anotado,  las viejas molestías en una de sus piernas regresaron, y se vio obligó a desechar sus siguientes intentos.

«Pudo ser mejor, desgraciadamente nos lesionamos, pero pudimos ser medallistas los dos y vendrán cosas mejores», aseguró Massó muy feliz con una medalla que le llega para confirmar que el sacrificio de tantos años vale la pena.

Daniel Osorio, el artífice detrás de ambos premios, apenas pudo ofrecer declaraciones. Su emoción le traía demasiadas cosas a la mente y lo único que repetía era que lo habían logrado.

Cuba se convirtió en el cuarto país en la historia del salto de longitud olímpico que logra más de una medalla en una misma edición. Estados Unidos, Suecia y Alemania Democrática son los otros en esa selecta lista.

La última vez que un antillano subió a un podio de esta especialidad fue en Beijing 2008 con bronce de Ibrahim Camejo. El único oro es de Iván Pedroso en Sídney 2000.

Fuente: Jit


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