Fidel hace 20 años: Ninguno de los problemas del mundo se pueden resolver por la fuerza

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Ayer era un día tranquilo, nos preparábamos para dos eventos importantes: primero, la reinauguración de la escuela y el curso de enorme importancia que comenzaba con esta masa de estudiantes, y, además, muchos compatriotas estaban esperando las noticias sobre los resultados del famoso Grammy, donde una importante y numerosa delegación de artistas cubanos estaría presente.

La única preocupación, cuando nos marchamos de madrugada, bastante tarde, era si llovería o no en nuestra escuela, ya que los días previos se habían caracterizado por grandes aguaceros y casi siempre a esta hora, más o menos. Tomamos la precaución de organizar un lugar alternativo donde inaugurar, de todas formas, el curso y reinaugurar la escuela.

Apenas llevábamos algún tiempo descansando, comienzan a llegar noticias de que graves hechos estaban ocurriendo en Estados Unidos —y, aparte de eso, un día bien nublado y lluvioso aquí—; aquellas noticias tenían y tienen gran importancia. Medida tomada de inmediato fue solicitar al ICRT que trasmitiera, de forma rigurosamente exacta, e incluso utilizando programas de las televisiones norteamericanas, las noticias de lo que estaba ocurriendo allí, y después esperar.

El acto no pensábamos suspenderlo, ni podía suspenderse, a pesar de la tensión internacional creada por los acontecimientos. Imagino que muchos los conozcan; pero, en esencia, consistieron en que, aproximadamente a las 9:00 de la mañana, un Boeing, de los grandes, se estrella directamente contra uno de los dos edificios de la famosa torre de Nueva York, uno de los más altos del mundo, que tiene dos alas. Como es natural, aquello se incendia con todo el combustible de uno de esos grandes aviones; empiezan a ocurrir escenas tremendas, y 18 minutos después otro avión, también de una empresa aérea norteamericana, ataca y se estrella directamente contra la otra ala de la torre.

Al mismo tiempo, unos minutos más tarde, otro avión se estrella contra el Pentágono. Llegan noticias, en medio de cierta confusión, de una bomba frente al Departamento de Estado y otros hechos alarmantes, aunque he mencionado los más importantes.

Evidentemente, el país había sido víctima de un violento y sorpresivo ataque, inesperado, inusitado, algo verdaderamente insólito, que dio lugar a escenas impresionantes, en especial cuando ardían las dos torres y, sobre todo, cuando ambas se desploman, con sus 100 pisos, sobre otras edificaciones próximas, y se conocía que allí trabajaban decenas de miles de personas en diversas oficinas que representan numerosas empresas de variados países.

Por tanto, había dos temas: la escuela y su importantísimo curso, y la catástrofe de tipo político y humano que se había producido allá, especialmente en Nueva York.

Hablaré primero de la escuela.

Para ustedes, los alumnos, este será, de acuerdo con lo que tenemos programado hasta ahora, el último curso de formación de maestros emergentes, como se les ha dado en llamar. Su calidad quedó reflejada el 6 de este mes, día del inicio oficial del curso escolar, porque numerosos maestros de formación emergente, respondiendo a aquella inquietud de que no tuvieran suficiente capacidad para cumplir la tarea, o si podía haber duda acerca de su propósito de cumplir sus deberes como estudiantes y como maestros, hablaron con una elocuencia que creo que nunca había visto en personas tan jóvenes. Hay que atribuirlo a los cursos que recibieron, al mayor nivel cultural y político de nuestra población, y a lo mucho que han aprendido en estos 21 meses de batallas de ideas.

Es impresionante y es casi imposible imaginarse lo que serán esos jóvenes, a esa misma edad y en ese mismo grado, en el futuro, con las cosas que ya comienzan masivamente en todo el país (…) Alrededor de eso hay muchas ideas, muchos programas, muchos planes, asociados con un nivel de enseñanza y preparación incomparablemente superior, apoyados por todos los medios técnicos más modernos, que situarán a nuestro país, en materia de educación primaria, secundaria y media, por largo trecho, digamos por varias pistas, como el país más avanzado del mundo en materia de educación, y educación es todo. Educación es el futuro.

En este proceso hemos tenido el privilegio de entrar en contacto con un increíble número de personas valiosísimas, talentosas, cumplidoras, patrióticas, que ayudan a cualquiera a explicar por qué este país resistió más de 40 años el bloqueo y, sobre todo, cómo este país resistió con tanto heroísmo, con tanto honor y tanto patriotismo los terribles 10 años del período especial que hemos ido venciendo, pero que no está aún totalmente vencido.

(…) Hoy es un día de tragedia para Estados Unidos. Ustedes saben bien que aquí jamás se ha sembrado odio contra el pueblo norteamericano. Quizás, precisamente por su cultura y por su falta de complejos, al sentirse plenamente libre, con patria y sin amo, Cuba sea el país donde se trate con más respeto a los ciudadanos norteamericanos. Nunca hemos predicado ningún género de odios nacionales, ni cosas parecidas al fanatismo, por eso somos tan fuertes, porque basamos nuestra conducta en principios y en ideas, y tratamos con gran respeto —y ellos se percatan de eso— a cada ciudadano norteamericano que visita a nuestro país.

Además, no olvidamos al pueblo norteamericano que puso fin a la guerra de Viet Nam con su enorme oposición a aquella guerra genocida; no olvidamos al pueblo norteamericano que, en un número superior al 80%, apoyó el regreso de Elián a nuestra patria; no olvidamos cuánto idealismo, perturbado muchas veces por el engaño, porque —como hemos dicho muchas veces— para llevar a un norteamericano a que apoye una causa injusta, una guerra injusta, primero hay que engañarlo, y el método clásico utilizado en la política internacional de ese enorme país es el método de engañar primero, para contar después con el apoyo de la población. Cuando sucede a la inversa y su pueblo descubre que algo es injusto, por su tradición de idealismo, se opone a aquello que ha estado apoyando, muchas veces, causas muy injustas, convencido de que lo que apoyaba era justo.

Por eso nosotros —que sabemos no el número exacto, pero que hemos visto escenas impresionantes de sufrimientos y posibles víctimas— hemos sentido dolor profundo y tristeza por el pueblo norteamericano, fieles a la línea que hemos seguido siempre.

Nuestra reacción ha sido la que dije, y quisimos que nuestro pueblo viera las escenas y contemplara la tragedia. Y no hemos vacilado en expresar públicamente nuestro sentimiento. Aquí mismo está una declaración que se entregó a la prensa internacional alrededor de las 3:00 de la tarde, elaborada tan pronto se conocieron los hechos.

El Gobierno de la República de Cuba ha recibido con dolor y tristeza las noticias sobre los ataques violentos y sorpresivos realizados en la mañana de hoy contra instalaciones civiles y oficiales en las ciudades de Nueva York y Washington, que han provocado numerosas víctimas.

“Es conocida la posición de Cuba contra toda acción terrorista” —nuestra historia lo demuestra, eso lo saben bien todos los que conocen la historia de nuestras luchas revolucionarias. “No es posible olvidar que nuestro pueblo ha sido víctima durante más de 40 años de tales acciones, promovidas desde el propio territorio de Estados Unidos.

“Tanto por razones históricas como por principios éticos, el Gobierno de nuestro país rechaza y condena con toda energía los ataques cometidos contra las mencionadas instalaciones y expresa sus más sinceras condolencias al pueblo norteamericano por las dolorosas e injustificables pérdidas de vidas humanas que han provocado dichos ataques.

“En esta hora amarga para el pueblo norteamericano, nuestro pueblo se solidariza con el pueblo de Estados Unidos y expresa su total disposición a cooperar, en la medida de sus modestas posibilidades, con las instituciones sanitarias y con cualquier otra institución de carácter médico o humanitario de ese país, en la atención, cuidado y rehabilitación de las víctimas ocasionadas por los hechos ocurridos en la mañana de hoy”.

Esto no solo lo hemos hecho público, sino que lo hemos trasmitido por vía oficial, en horas de la tarde, especialmente cuando empezaron a aparecer sumas impresionantes de posibles víctimas y conocimos que los hospitales estaban llenos de heridos.

Ese es un país que tiene un gran desarrollo científico, médico, recursos; pero hay momentos en que pudiera hacer falta sangre de un grupo, plasma —cualquier otro producto que nosotros podamos donar lo haríamos gustosamente—, o apoyo médico, o de personal paramédico, porque sabemos que muchos hospitales tienen déficit de determinados técnicos y profesionales. En fin, lo que queríamos era expresar nuestra actitud y nuestra disposición con relación a estos trágicos acontecimientos.

(…) Es muy importante saber cuál va a ser la reacción del gobierno de Estados Unidos. Posiblemente vengan días peligrosos para el mundo, no estoy hablando de Cuba. Cuba es el país que más tranquilo está en el mundo, por diversas causas: por nuestra política, por nuestras formas de lucha, por nuestra doctrina, nuestra ética, y, además, compañeras y compañeros, por la ausencia total de temor.

Nada nos inquieta, nada nos intimida. Sería muy difícil fabricar una calumnia contra Cuba, no lo creería ni el que la inventara y patentizara, es muy difícil; y Cuba no es hoy cualquier cosa en el mundo, tiene una posición moral muy grande y una posición política muy sólida. Ni me pasa por la mente la idea, aunque haya salido uno de los mentecatos de la mafia a ver cómo intrigaba, y creo que mencionó hasta a Venezuela y a Cuba, uno de los tantos de la mafia, charlatanes despreciables. Nadie le va a hacer el menor caso; pero habrá situación de tensiones, riesgos, en dependencia de cómo actúe el gobierno de Estados Unidos.

Los días próximos van a ser tensos dentro de Estados Unidos y fuera de Estados Unidos, empezarán a emitir opiniones no se sabe cuánta gente.

Siempre que ocurre una tragedia de estas, por difíciles que puedan ser a veces de evitar, no veo otro camino, y si en alguna ocasión es permitido hacerle una sugerencia al adversario —adversario que ha sido duro con nosotros durante muchos años, pero sabe que somos duros, sabe que resistimos, sabe que no somos bobos, y puede haber hasta un poquitico de respeto hacia nuestro país—, hay muchos problemas en muchas partes, pero si fuese correcto en alguna circunstancia sugerir algo al adversario, en aras del bienestar del pueblo norteamericano y basándome en los argumentos que expuse, les sugeriríamos a los que dirigen el poderoso imperio que sean serenos, que actúen con ecuanimidad, que no se dejen arrastrar por raptos de ira o de odio, ni se lancen a cazar gente lanzando bombas por todas partes.

Reitero que ninguno de los problemas del mundo, ni el del terrorismo, se pueden resolver por la fuerza, y cada acción de fuerza, cada acción disparatada del uso de la fuerza, en cualquier parte, agravaría seriamente los problemas del mundo.


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