El zumbido de la colmena

Compartir...

Guantánamo.- En las redes sociales, un zumbido peculiar trasmite mensajes de prevención y alerta ante el azote de la COVID-19. Son rostros infantiles, pancartas y videos que llaman a la disciplina popular, a la colaboración inmediata, que, desde el año pasado protagonizan una campaña de bien público impulsada por la Colmenita Guantánamo, con la finalidad de que esta pandemia del nuevo Coronavirus no traiga más víctimas ni lamentos.

Desde el perfil de Facebook de la Compañía aparecen pequeños convertidos en promotores de salud, pintando el mundo como lo ven hoy, con nuevas sonrisas y lejos unos de otros. Mientras otros, escriben cartas a José Martí solicitándole consejos, otros hacen poesías, leen y actúan. La cuestión es mantenerse activos y seguros durante el encierro.

Los colmeneros son expertos en brindar esperanza, en sembrar la alegría allí donde van. En este periodo estresante, lleno de incertidumbres, han sabido adueñarse de las modernas herramientas comunicativas para esparcir su miel sanadora, esa que ha alimentado el alma de miles de guantanameros desde aquel lejano 2011, cuando empezó a gestarse el proyecto.

Una idea fidelista

La creación de la Colmenita de Guantánamo, como de muchas otras a nivel nacional, fue fruto del ingenio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, al ver la magnitud de la iniciativa de Carlos Alberto Cremata, en La Habana.

Corría el año 2011 y el Sectorial de Cultura se dio a la tarea de sentar los cimientos. Se escogió para encabezar la tropa a Xiomara Solís Gómez, su “abeja reina”, reconocida instructora de teatro, líder sindical y directora artística de primer nivel, amantísima de los niños y la cultura.

“Siempre trabajé con grupos de creación. Adoraba montar obras con aficionados y cada vez que podía incluía pequeños, porque le aportan naturalidad, transparencia y espontaneidad a todo. Cuando me dijeron para dirigir la Colmena, tuve miedo sí, pero acepté sin dudarlo y salí enseguida a buscar a los miembros y armar mi equipo”, apunta Xiomara emocionada.

Con aquel brío, de quien tuviera un juguete nuevo (porque al decir de Solís uno siempre lleva algo de niño dentro), inició la etapa de crecimiento de la Colmenita. Primero por las escuelas, allí se les unió la instructora de música Guidaysis Sariol, de la primaria Augusto César Sandino. También se sumó Jesús Sánchez Alonso, como ayudante, sonidista y muchos más les siguieron.

“Comenzamos con 35 miembros, los escogimos en la Educación Especial y en barrios distantes de la ciudad de Guantánamo. Para unírsenos preguntábamos, sobre todo, a la familia, porque el trabajo que proponíamos era para beneficiar el ambiente hogareño, a partir de la transformación conductual del infante mediante herramientas teatrales al trasmitir valores éticos y estéticos”, aclara Solís.

“Aquellos primeros pupilos eran los más sacrificados -agrega la entrevistada- sus padres los traían desde lejos, los acompañaban al ensayo, venían a reuniones mensuales, pero al final valió la pena y lo comprobamos aquel 14 de mayo del 2011 con el primer espectáculo La Cucarachita Martina. Desde entonces nos colamos en la preferencia de los guantanameros”.

Más de una docena de obras ha montado la compañía de teatro infantil a lo largo de esta década de existencia. Señálese entre ellas Blancanieves Guantanamera (cuyos enanos eran recogedores de café); La Muerte del Ratón Pérez, El Payaso triste, El Intruso y doña Viajera, todas conocidas y aclamadas, por la originalidad y el apego a lo tradicional y humano.

La Colmenita de Guantánamo 1Una de las primeras presentaciones de La Colmenita de Guantánamo en el año 2011.

“La mayoría de las personas ve y aprecia la Colmenita por las actuaciones, pero lo realmente importante es el proceso -agrega Xiomara- Aquí el niño mientras juega aprende a respetar, a ser disciplinado, responsable, organizado. Soy muy rigurosa y, en consecuencia, los pequeños exigen lo mismo al papá, la mamá, la abuela, los hermanos…”

Porque eso sí, hay que dejarlo claro, según Solís Gómez, para ser un colmenero, lo primero es ser buen hijo y sobresalir en la escuela. No basta la disposición personal, ni tener talento artístico. Incluso para hacer un personaje protagónico hay que ganárselo con la adecuada conducta diaria.

“Como tenemos mucha demanda realizamos en julio talleres de verano para ver los nuevos interesados, con edades de 4 a 17 años, principalmente, y aunque al inicio venían 50, en los últimos años llegamos a tener 170 abejitas. Con ellos trabajamos 15 días, les enseñamos de todo y concluimos con una obra montada por los propios niños. Al final para seleccionar los que se integrarán a la agrupación, tenemos en cuenta quienes mejor se portaron y fueron puntuales”, significa.

Méritos, bien adentro

¿Qué aprendiste en el día? Pregunta Liyuvi Reyes Silva a su hijo José Joaquín Matos Reyes, quien desde los cinco años integra la Colmenita.

“Sí, porque Xiomara nos dice que debemos involucrarnos en la vida de los colmeneros, incentivarlos a que reproduzcan los mensajes de amor, tolerancia y amistad que aprenden y lo hacemos -afirma Liyuvi.

“Hoy me siento bendecida por formar parte de esa obra gigantesca, además Joaquín se ha transformado, era introvertido, tímido y ahora canta, baila y hasta haceLa Colmenita de Guantánamo 3Tras el afligido rostro del Payaso Triste, la talentosa Liliana María regala su bisoño arte a la grey y los adultos. radio y televisión”, nos cuenta, complacida.

Señala la joven madre que los padres son plantilla fija del proyecto. Participan de las creaciones, ayudan con los pormenores para los conciertos de navidad, por ejemplo, y es increíble como en poco tiempo hacen maravillas, “ojalá tuvieran más apoyo, seguro transformarían el mundo”.

“En la Colmena somos cada vez mejores personas -comenta José Joaquín, hoy con 15 años-. Nos criticamos, apoyamos, señalamos los errores y lo más divertido es la ceremonia del bien, una tradición que implica antes de cada ensayo reunirnos en círculo, tomados de la mano (o el codo ahora) y decir qué hicimos de bueno en el día. Ahí presentamos a los nuevos y reímos mucho”.

Liliana María Noa Moral asegura que desde muy pequeña disfrutaba de la agrupación. “Llevo seis años aquí, doy clases en los talleres de verano, me gusta enseñar. Esto es lo más lindo que existe, tengo muchos amigos y puedo ser lo que quiera, porque los personajes los adaptamos a nuestra forma de ser”, expresa con elocuencia la niña de 11 años.

Para Evelyn Odallis Labañino Torres, de 12 años, lo más hermoso de la compañía es leer a Martí, y también la felicidad de expresarse bailando, hacer teatro. “Todo es bueno, lleno de paz y libertad, además hay espectáculos como Doña Viajera, mi favorito, que educan en la importancia de la higiene y de cuidar el medio ambiente, de no poner música alta y otras lecciones”.

Melissa Bárbara Matos Moral, fundadora y actual colaboradora, aunque tiene ya 19 años, dice que la agrupación siempre contará con ella. “Fue mi escuela, me abrió las puertas para cantar, cuando no pude entrar a la enseñanza artística, y ahora que aprobé los exámenes para estudiar canto lírico en Holguín, todo se lo debo a mis maestros colmeneros”.

También precursora de la iniciativa comunitaria, Vanessa Elizabeth Montalvo Parada cuenta que desde los tres años, cuando entró, nunca ha querido separarse del grupo. Hasta en tiempos de exámenes trataba de dar el 100 por ciento en el aula y sobre el escenario, por eso ha hecho muchos protagónicos.

“Entre las obras que más aprecio está El Payaso Triste, que narra la historia de una niña que sacan del circo porque era hembra, y nosotros tuvimos que demostrarle al dueño del local que todos tenemos iguales derechos, que la discriminación por género es mala y debe combatirse”, repasa Vanessa.

Una creación colectiva

Como todo proyecto sociocultural, la Colmenita Guantánamo es fruto del aporte de cada uno de sus miembros. Jesús Sánchez Alonso, quien se encarga de pulir todos los detalles, la música (con la colaboración de CMKS Radio Trinchera Antimperialista), la escenografía, la pintura, el vestuario y el orden, todo de forma voluntaria.

Guidaysis Sariol, Alisdey Velázquez, Ernesto Llewellyn, Yaneisis Chibás y otros amigos solidarios apoyan en la gestación de cada una de las ideas que emanan de la fértil mente de Xiomara Solís.

“Es una tarea ardua- esclarece Guidaysis Sariol- requiere tiempo extra después. Los niños salen de la escuela para ensayar en la biblioteca Policarpo Pineda, los martes y jueves, de 5:00 a 7:00 pm, y los sábados, de 8:30 am a 12:00 pm. Les exigimos dedicación, concentrarse, reciben clases de apreciación y luego trabajamos la voz. Es algo constante y más complejo para mí que tengo otro conjunto en la primaria”.

La Colmenita de Guantánamo 2En los talleres, los pequeños aprenden habilidades artísticas y valores humanos, transmitidos desde la sapiencia de su “abeja reina”.

“Pero cuando se quiere se puede -asevera Sariol-. Hemos ganado concursos nacionales como El Escaramujo, con el grupo de danza Movimiento, que presentó todos los bailes locales desde el bombo camará hasta el aeroplano, y con el grupo Las Changüiseritas, apoyados por el maestro Omar Asim. Precisamente con la Egrem grabamos un disco que está en producción”.

En estos 10 años la Colmena ha libado y repartido su miel por doquier, con la Cruzada teatral Guantánamo-Baracoa, junto a músicos como Lidis Lamorú, El Tary, Zona Franca, en las casas de niños sin amparo familiar, en los municipios, teatros. Mencionarlos en el Alto Oriente es motivo de orgullo local, porque ese grupo de soñadores, son imagen y semejanza de este pueblo, sencillo, humilde y rebosante de afecto para regalar.


Compartir...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

dieciocho − 14 =