Crimen de Barbados: “No podemos decir que el dolor se comparte. El dolor se multiplica…

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Por: Raisa Martin Lobo

Guantánamo –  “No podemos decir que el dolor se comparte. El dolor se multiplica. Millones de cubanos lloramos hoy junto a los seres queridos de las víctimas del abominable crimen. ¡Y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla! Fueron estas las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro, en la Plaza de la Revolución de La Habana el 15 de octubre, durante la despedida de duelo de las víctimas del Crimen de Barbados.

Ante las palabras del líder, nadie hablaba. Y allí, el dolor en los rostros familiares y el nudo en la garganta del pueblo: “ Nuestros atletas sacrificados en la flor de su vida y de sus facultades,  serán campeones eternos en nuestros corazones; sus medallas de oro no yacerán en el fondo del océano, se levantan ya como soles sin manchas y como símbolos en el firmamento de Cuba; no alcanzarán el honor de la Olimpiada, pero han ascendido para siempre al hermoso olimpo de los mártires de la Patria!”, dijo Fidel.

Eran las 5:23 pm cuando estalló la primera bomba. Cuatro minutos después la segunda, en el baño trasero. Mientras, la tripulación del CU 455 se mantenía  firme, intentando maniobrar para salir con vida. A pesar del dramático momento, hubo tiempo suficiente para explicar que había ocurrido una explosión a bordo y que la nave ardía e intentaban regresar a tierra: “Eso es peor. Pégate al agua, Felo, pégate al agua”. Fueron las últimas palabras que escucharon los controladores.

Eran las 12 h : 28 del fatídico día y el avión caía al mar, cual  bola de humo y fuego. En su interior, cinco minutos antes se había producido una explosión. El vuelo CU-455 salía  de Guyana e hizo escala en Trinidad y Barbados, iba hacia Jamaica para ultimar recorrido en La Habana. Hay quienes no se acuerdan el hecho, o no vivieron ese día,  sin embargo, aún duele y se espera Justicia…

Como aquel 6 de octubre de 1976, hoy los corazones cubanos están detenidos, ante la  tragedia que golpeó a todo el Caribe. El crimen aún estremece las fibras más sensibles de cualquier ser humano porque basta solo un poco de nobleza moral, para solidarizarse con las víctimas y sus familiares.

Ha pasado 45 años y las familias lloran la pérdida de aquellas 73 vidas inocentes, entre ellos, 57 cubanos, 11 jóvenes guyaneses que estudiarían Medicina en Cuba, cuatro funcionarios de la República Popular Democrática de Corea y 16 esgrimistas del equipo juvenil, con sus entrenadores. 

El equipo de deportistas, regresaba al país alegres  tras conquistar todas las medallas de oro del cuarto Campeonato Centroamericano y del Caribe de Esgrima, celebrado en Caracas, Venezuela. Sin embargo, tras el atentado, los atletas dijeron adiós a la vida en plena flor de su juventud. Sus  vidas y con ella, sus sueños juveniles, quedaron truncos.

Una estocada por la espalda, un arañazo a traición, eso fue el alevoso crimen. Al poco tiempo se supo toda la verdad. La acción terrorista había sido protagonizada por los terroristas de origen cubano Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, en tanto, la ejecución, se puso en manos de los ciudadanos venezolanos Hernán Ricardo y Freddy Lugo.

El Crimen de Barbados han quedado para la historia, como un ejemplo de la hipocresía del gobierno de Estados Unidos, verdadera cuna de acciones terroristas. Lamentablemente no fue ni el primero, ni el último, sino uno más de una larga lista de atentados y asesinatos contra nuestro país, perpetrados desde el 1ro de  enero de 1959.

Cuba y su pueblo no olvida su  historia. Esta es la razón por la cual  jamás hemos dejado de exigir justicia,  y,  junto a los familiares de las víctimas de aquel 6 de octubre de 1976, hoy seguimos levantando  nuestras  voces  ante la impunidad del horrendo hecho.


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