Camilo: el hombre que buscó el horizonte en el ánima del fusil y el beso en los ojos de las mujeres ( Video)

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Guantánamo.- Es difícil hallar la palabra exacta para definir la estatura moral de un hombre como él. Tenía tan solo 27 años y estaba forrado de coraje y virtud. Solo basta su nombre, Camilo Cienfuegos Gorriarán, para resumir la identidad del cubano: jaranero hasta en los momentos difíciles, alegre, valiente, natural…

Caracterizaba el rostro del Señor de la Vanguardia, una linda sonrisa y una larga cabellera que lo certificaba como al más común de los milicianos.  Era un hombre de talla incuestionable,  combatiente y amigo cabal, de sentimientos y de corazón preocupado siempre por los problemas de la gente e identificado con ellos.

Camilo está presente en cada hombre y mujer de su pueblo. Por eso, también lo evocamos en los dibujos de niños y niñas con el sombrero alón y su amplia sonrisa, o al  cátcher del juego de los Barbudos que, cuando lo invitaron a jugar contra Fidel, exclamó:! Contra Fidel ni en la pelota!  

Cuando Cuba ha pasado tiempos difíciles, ahí esta él, multiplicado en la juventud, en el campesinado laborioso, en quienes hacen Patria desde las fábricas, desde las escuelas, desde los centros científicos. También lo vemos en los estudiantes preparando el futuro o en cualquier ciudadano cubano que, desde su trinchera, apoya el proceso revolucionario.

Su temperamento jovial sumaba amigos desde el primer encuentro y lo convirtieron en el más carismático dirigente de la Revolución Cubana. Era Camilo un revolucionario de pies a cabeza, un modelo insuperable de combatiente y de vanguardia; un hombre de pensamiento radical y antiimperialista surgido del pueblo donde latía aceleradamente un comunista cabal, de sentimientos y de corazón.

“No tenía la cultura de los libros, pero sí la inteligencia natural del pueblo”, dijo de Camilo nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro. Para la inolvidable Vilma Espín, » era la historia pura. Sólo hay que leer su nombre: Camilo Cienfuegos. Fue un héroe que buscó el horizonte en el ánima del fusil y el beso en los ojos de las mujeres, como el que va a morir temprano. En otras palabras: se robó su propio nombre para dárselo a la Revolución» .

Cuando pensemos que el camino se hace largo y difícil recordemos su ejemplo, como el hombre genial que entró en la Historia de Cuba para quedarse y quien jamás, ni en momentos espinosos, perdió la fe; esa fe que hoy mantiene nuestro pueblo, porque en él hay muchos Camilos.


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