Urge revitalizar a los Comité de Defensa de la Revolución (+ Video y Post)

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Guantánamo.- Varias han sido las tareas que ha enfrentado la mayor organización de masas del país, desde su creación el 28 de septiembre de 1960, convirtiéndose en un brazo seguro para la movilización popular a diferentes tareas.

Descuellan el movimiento de donantes voluntarios de sangre, el apoyo a actividades económicas, la limpieza e higienización de las comunidades, el enfrentamiento a las indisciplinas sociales e ilegalidades en el barrio, así como el combate a epidemias como el dengue, y más recientemente, la Covid-19.

El aporte de más de 20 donantes voluntarios de plasmaféresis en Guantánamo, a partir de la labor conjunta de los CDR y los consultorios del médico de la familia, contribuye a salvar vidas y garantiza uno de los programas más nobles y altruistas del sistema de salud cubano, la industria médico farmacéutica.

En misiones tan importantes como la batalla contra las drogas y la vigilancia revolucionaria, los Comité de Defensa de la Revolución han estado presentes a lo largo de sus sesenta años de constituidos. Sin embargo, un nuevo entramado social complejiza el actuar de la organización. Hay hasta quienes piensan que la razón de ser de esta ya no existe, por lo que algunos refieren su disolución.

Otros, son de la opinión que en nuestros barrios ha perdido el empuje movilizador, que no siempre su dirección cuenta con el prestigio adecuado para la conducción de los procesos que allí tienen lugar, que se está carente de motivaciones, o que es nulo el enfrentamiento a indisciplinas comunes que van en contra del respeto ciudadano y la tranquilidad de los que habitan el barrio. Pudiera citar la reproducción de música a altos decibeles, o la práctica de juegos en las vías públicas, donde abunda la bulla, o las palabras obscenas.

Lo cierto es que el escenario social es diverso como lo es nuestra propia realidad, y el barrio no está ajeno a ello. Existen pérdida de valores, familias disfuncionales, pero también la solidaridad entre vecinos, y los buenos ejemplos de altruismo, decencia y consagración.

Apostar porque estos gestos primen, por sumar y no restar, en consonancia con la sagrada tarea de defender a la Revolución, seguirá siendo el desafío fundamental de los CDR, de ahí, la necesidad de revitalizar su desempeño, de manera constante.


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