Cuidado, una asesina anda suelta

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Presión arterial, uan asesina silenciosaGuantánamo.- Una “asesina silenciosa” se mueve arrasando a su paso; se trata de la hi­pertensión arterial (HTA), un padecimiento que constituye el principal factor de riesgo para sufrir y morir como consecuencia de un evento cardiovascular de manera prematura.

Rara vez causa síntomas en sus etapas ini­ciales y es elevado el número de personas que está aún sin diagnosticar. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, un tercio de las personas que padecen hi­pertensión en las Américas no lo saben y se es­tima afecta a unos 250 millones, mientras cobra más de nueve millones de vidas ca­da año.

La cardiopatía isquémica es la primera causa de muerte para los cubanos, mientras los accidentes cerebrovasculares ocupan el tercer puesto, en ambos casos, la HTA es un factor de riesgo.

Cada 17 de mayo se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Hiper­tensión, pero en este año se decidió dedicar toda una jornada debido al alto riesgo que implica este padecimiento.

Cuba tiene  uno de los índices de control más elevados del planeta, sin embargo un 25 % de la población mayor de 14 años está diagnosticada como hipertensa y se estima que después de los 50 años casi el 50 % puede padecerla.

Las cifras son alarmantes si se tiene en cuenta que en el mundo, una de cada cinco muertes que se producen se debe a la presión arterial demasiado elevada, y en Cuba una de cada cuatro muertes está vinculada con una elevación de la HTA.

La alimentación  juega un papel fundamental: el consumo excesivo de sal, el bajo contenido de potasio en la dieta, lo cual se asocia con el consumo de muy pocos ve­getales y frutas, pero también el consumo excesivo de alcohol, la falta de actividad física  y el sobrepeso son otros factores de riesgo.

Muchas personas controlan la tensión arterial solamente mejorando sus estilos de vida. Otras necesitan medicamentos. El control de la tensión arterial es un elemento básico de la atención primaria de salud de todos los países y debe formar parte de los esfuerzos encaminados a reducir la carga personal, familiar, social y económica que originan las enfermedades no transmisibles.

De ahí la importancia de fomentar políticas dietéticas saludables a partir de la actividad física, como elementos para prevenir en gran me­dida la HTA y del mismo modo se impone un llamado para fomentar desde edades tempranas estilos de vida saludables.


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