Recuerdan a Vilma Espín en el aniversario 86 de su natalicio

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Guantánamo.- Cada 7 de abril las cubanas conmemoran el nacimiento de Vilma Espín, luchadora empedernida por los derechos de la mujer y su integración plena en la sociedad. Las palabras más dulces, las más tiernas flores, la férrea voluntad y el sacrificio son para esta mujer, que irradia sobre las cubanas, su ejemplo impercedero. 

Cuando la palabra ha decir mujer, compañera, heroína, tu nombre se levantará sobre las cumbres, las misma cumbres que coronaste con tu impronta y regaste con el amor guerrillero. Cuando el destello de luz logre superar la distancia y la presencia a la vez que dejaste, entonces podrá equiparar la grandeza de tu sencillez y empuje.

Acero y miel conjugan como ingredientes perfectos de tu personalidad, como cubana y santiaguera que caló hondo en el corazón de tu pueblo.

Vilma Espín Guillois, eres flor, paloma bravía sinfín. Hiciste tuya la obra revolucionaria desde los mismos inicios, construyéndola con tus propios esfuerzos, con esa lealtad a Fidel y a la vida fecunda que derrochaste con tu obra de mujer, abriendo paso a la inclusión social de tus semejantes, en defensa de sus derechos y a favor de la juventud y la niñez.

Para quienes te conocieron te recuerdan infinitamente humana, con un halo especial, que no daba espacio alguno a la debilidad, bordando con puntas de coral la justeza de lo extraordinario pero sencillo, levantada día a día con la fuerza de tu ejemplo.

Para los habitantes del extremo oriental cubano tu presencia permanente fue motivo de incentivo y constancia. Desde los tiempos de la lucha clandestina como Alicia, Mónica o Déborah, convertida más tarde en Mariela, la valiente y eficaz combatiente rebelde: la legendaria guerrillera del II Frente Oriental Frank País, y hasta nuestros días como la eterna Presidenta de las federadas cubanas.

Vilma renaces en tu 86 cumpleaños, en la sonrisa del niño, en el surco cautivo del sudor de manos de mujer que entregan todo, en las que curan el alma y el cuerpo con sus andares por los cerros, los páramos, hacia el centro del combate o en la esencia de los pueblos que van ocupando su espacio, cansado ya de tanta dominación. En la juventud pujante, en la alegría del amanecer, en la voz del arte que regala la supremacía del espíritu.

Estás aquí, viva, junto a tu pueblo porque nunca te has ido, para continuar abriendo camino por el pleno y real ejercicio de la igualdad de género y la formación de las nuevas generaciones libres de prejuicios, de la niñez y juventud, continuadores del presente y el mañana.

 


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