Radioaficionados vs. Matthew

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Guantánamo.- Los radioaficionados ratificaron su importancia con el paso del huracán Matthew. Una vez colapsado el servicio que ofrece el Ministerio de las Co­mu­ni­caciones, esa fuerza voluntaria, des­de los Consejos de Defensa, sitios remotos o potencialmente vulnerables, ma­n­tuvo informados a esos órganos y a la Defensa Civil de la situación de los lugares en que operaban.

Sobre la actuación de esos comunicadores, antes, durante y después del meteoro Granma buscó ampliación con Roberto Rivas Muñoz, presidente de la filial guantanamera de la Federación de Radioaficionados de Cuba.

«Una vez establecida la fase informativa ante la amenaza de Matthew a las provincias orientales, y puntualmente a Guantánamo, activamos nues­tra red de emergencia, integrada por 37 radioaficionados, para que alistaran su equipamiento, compuesto por radiotransmisores y sistemas de an­tenas, cuenta Rivas Muñoz. Tam­bién participamos en las reuniones del grupo de comunicación del Consejo de Defensa Provincial (CDP) y de los subgrupos en los Consejos de De­fen­sa Municipales (CDM).

«Ya en la fase de alerta —am­plió— se activó la mencionada red y cumplió la demanda de radioaficionados realizada por los consejos de defensa a los diferentes niveles. Es de­cir, nuestras fuerzas ocuparon los lu­gares a los que fueron designados, en correspondencia con la mencionada solicitud y para evitar su movimiento, por el peligro que entraña, en la fase de alarma ciclónica, que ya era inminente.

«Durante este último periodo los radioaficionados mantuvieron las co­municaciones hasta tanto sus me­dios preservaron la vitalidad, truncada en no pocos casos por agotamiento del servicio de los sistemas alternativos de energía (baterías, grupos electrógenos), de los cuales se valen, o ante el derribo de sus antenas por el viento».

En la fase recuperativa esa fuerza se instaló básicamente en las zonas incomunicadas, desde donde mantuvieron, y en algunos casos aún mantienen, sus transmisiones hasta el restablecimiento de la energía eléctrica y de los sistemas pertenecientes al Ministerio de las Comunicaciones. Has­ta ayer martes seguían activas estaciones en Quiviján, en La Máquina (Maisí) y tres en la ciudad de Bara­coa. Ante la imposibilidad de llegar a algunos puntos del noreste de este último municipio, por la destrucción del puente sobre el río Toa, radioaficionados de Moa permanecieron has­ta el pasado domingo en Cayo Güin y Nibujón, expresión de la solidaridad entre las diferentes filiales y los miembros de la Federación, relató nuestro entrevistado.

Radioaficionados transmitieron las primeras informaciones sobre el in­fierno causado por el meteoro en los municipios de Baracoa y Maisí, co­mentó con orgullo Rivas Muñoz y resaltó seguidamente el ejemplo de Wílder Jiménez Olivero, cuya casa fue derribada por Matthew y él, protegido debajo de una mesa, con un colchón sobre esta, mantuvo las co­municaciones.

Destacó además el desempeño de Yusmel Varela Arias, quien desde la alerta ciclónica informó al CDP y a la delegación de Recursos Hidráulicos sobre el estado de llenado de la presa Faustino Pérez, aguas abajo de la cual está la ciudad de Guantánamo.

También ponderó el trabajo de Mario Hidalgo Medina, el que desde el centro de evacuación radicado en el antiguo preuniversitario en el cam­po Eleno Borges Gallego, garantizó la comunicación perenne con otro ra­dioaficionado, ubicado en la sede del Servicio Integrado de Urgencias Mé­dicas (SIUM) en Guantánamo, y con los CDP y CDM, posibilitando que pacientes febriles o con otras afectaciones de salud fueran trasladados a centros asistenciales.

Aclaró que la filial guantanamera la integran en total 214 radioaficionados y que a los 37 que conforman la red de emergencia en esta ocasión se sumaron otros 15, para garantizar mayor cobertura comunicativa ante el paso de Matthew. El resto de los integrantes apoyó las transmisiones desde su casa o desde sus colectivos laborales.

«Tam­bién recibimos el apoyo de colegas de países vecinos, por ejemplo, de Re­pública Do­min­icana».

Explicó que en dependencia de la licencia emitida por el Ministerio de Comunicaciones existen en Cu­ba tres categorías de radioaficionados. Los que poseen la licencia de tercera categoría operan en bandas y modos de transmisión restringidos, rangos de trabajo que se am­plían para quienes disponen de la segunda, mientras los que cuentan con la primera, los llamados clase A, utilizan todas las bandas, modos de transmisión y la máxima potencia autorizada.

Según el presidente de la filial guantanamera la transmisión de los radioaficionados puede ser por fo­nía, radiotelegrafía y por diferentes mo­dos di­gitales, como la televisión de barrido lento, la que permite la transmisión de imágenes, fijas o en movimiento.

A pesar de las limitaciones no al­bergamos la menor duda de haber vencido la prueba impuesta por el paso del poderoso huracán por nuestra provincia. Creo que el alto compromiso asumido se cumplió con ab­negación y profesionalidad, sentenció Roberto Rivas.


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