Presidenta brasileña decreta protección de nuevas tierras indígenas

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Guantánamo (Redacción Solvisión) La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, suscribirá hoy un decreto que garantiza la protección de 232 mil 544 hectáreas de tierras indígenas, con lo cual atiende reivindicaciones de cuatro etnias de los estados Amazonas y Pará.

Se trata de tres nuevas áreas; una denominada Arara da Volta Grande do Xingu, con una extensión de unas 25 mil 500 hectáreas y ubicada cerca de la central hidroeléctrica de Belo Monte, en Para, revela una nota del Palacio de Planalto (sede de la Presidencia).

Este terreno está habitado por las etnias Arara y Juruna, mientras el segundo constituye la mayor reserva ubicada en el estado de Amazonas, con 157 mil 246 hectáreas.

Bajo el nombre de Mapari, en dicho territorio se encuentra la tribu kaixana y el tercero se llama Setema, alberga a la etnia muras y tiene una extensión de 49 mil 773 hectáreas.

Para el presidente de la Fundación Nacional del Indio (Funai), Flávio Chiarelli, estos decretos de legalización de áreas nativas son importantes pues garantizan la protección de áreas habitadas por comunidades aborígenes.

De esta forma el gobierno federal muestra su empeño por asegurar los derechos de los pueblos indígenas de Brasil, subrayó Chiarelli, al anunciar que este 2015 otras tierras pasarán a formar parte del patrimonio de los aborígenes.

La firma del decreto ocurrirá un día después de la celebración aquí del Día Nacional del Indio y tras las protestas en Brasilia de miles de indígenas en contra de una propuesta de ley en el Congreso que entrega al Parlamento la competencia en la demarcación y protección de áreas de los nativos.

Actualmente, esa potestad está en manos del gobierno, pero ese proyecto de ley propone ceder esa responsabilidad al Legislativo.

Según fuentes oficiales, Brasil tiene 585 áreas indígenas con diferente grado de protección, que suman un millón 130 mil kilómetros cuadrados, lo cual equivale al 13 por ciento de la superficie de esta nación suramericana.

La población de aborígenes asciende a unas 820 mil personas, distribuidas en cerca de 300 etnias que platican 274 idiomas diferentes y representan cerca del 0,26 por ciento del total de habitantes brasileños.

Líderes indígenas manifestaron en varias ocasiones durante los últimos cuatro años su insatisfacción con la mandataria del país, debido a lento proceso de demarcación y de otorgamiento de terrenos ancestrales.


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