Por siempre, Maestra

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Guantánamo.- Una placa de acrílico distingue a la casa número 757 en la cuadra de Máximo Gómez entre Prado y Jesús del Sol. Se lee: Enma Gago Pérez, Título Honorífico, Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

 

“Aunque muchos conocen este mérito por estar colgado en la puerta de mi vivienda, el galardón que me identifica es el de ser la directora del seminternado Conrado Benítez García”.

“Pero como todo, no comencé dirigiendo a ese maravilloso colectivo, primero fui maestra popular desde 1966 en el municipio de Yateras, luego vengo para Guantánamo en 1970 y comienzo a trabajar en la escuela primaria José Martí. Maestra, fue lo que quise ser siempre”.

La vida escolar de la hoy Heroína comenzó tarde, a los nueve años tras el triunfo la Revolución, y desde entonces -refiere- le gustaba enseñar, “sentía cosquilleo cada vez que entraba al aula, y quería permanecer frente a la pizarra todo el tiempo, era el “bichito” del magisterio”.

Graduada de Maestra Primaria, Secundaria Básica, Licenciada en Español y Literatura, con ocho postgrados en Matemática, ha dedicado medio siglo de labor al magisterio, vocación que la hace merecedora del reconocimiento de profesores y estudiantes.

“La escuela José Martí, era un lugar pequeño con poca matrícula de estudiantes y 17 profesores, cómoda, tranquila, fui su directora hasta el año 1979, cuando me llamaron a dirigir el Conrado Benítez”, rememora.

“Al principio tuve miedo y me negué, mi esposo no quería, era una institución muy grande, con muchos más alumnos y responsabilidades, era mi Goliat, y todavía no me sentía con las fuerzas de David como para domarlo. Hasta que acepté, y en 1980 comienzo allí, primero como maestra, y luego directora hasta el 2005”.

El seminternado Conrado Benítez García, bajo el mando de Emma Gago fue durante 11 años Vanguardia Nacional, y ganador en concursos nacionales, Amigo de las FAR, Leer a Martí, Sabe más quien lee más y de Español, y reconocido, además, como centro de renombre y modelo para las escuelas de la provincia y del país.

“El colectivo fue determinante para estos resultados. Siempre nos dijimos: cuando se conceda un diploma, una medalla, un sello, tiene que haber uno para Conrado, debemos estar entre los buenos, los destacados. Y lo conseguimos.

“Éramos los primeros para cualquier tarea con un enorme entusiasmo, un grupo unido, entregábamos la cotización a tiempo, participábamos en los desfiles martianos marcando la diferencia. En la etapa por la liberación de los Cinco Héroeshicimos un sitial hermoso y mandamos cartas de los estudiantes y fotos.

“Conrado fue mi realización, di lo mejor de mí para crear un centro de referencia, empecé con el ejemplo, como decía el Comandante Fidel Castro Ruz, luego con el incentivo y al final con los estímulos, me siento orgullosa de esa, mi escuela.

“Dirigir es difícil y más cuando el colectivo es tan grande y lo integran profesores y alumnos, debes aprender que todos no son iguales, a lidiar con diferentes características en los padres y tener presente que están bajo tu cuidado más de mil niños, mil esperanzas del mundo y futuros de la Revolución”.

Entre los estímulos atesorados por la educadora aparecen el Sello 11 de Abril y los premios Raúl Ferrer, del Sindicato de Educación, y Casa Fuerte que otorga Venezuela, como honor al mérito de quienes cumplen su labor con calidad; la Orden Ana Betancourt de la FMC y la participación   desde 1996 en todos los Congresos Nacionales de Educación.

La también Diputada al Parlamento cubano durante 10 años significó que recuerda dos momentos con particular cariño: el encuentro con Fidel cuando en 1998 recibió la Orden Lázaro Peña, y la entrega de La Fama, el símbolo de la ciudad de Guantánamo, en el 2003.

“Fue en el Parque de la Identidad (Luz Caballero esquina a Aguilera) y recibirla fue como asumir un nuevo compromiso con mi natal aldea, como la definió Regino Eladio Boti. Guantánamo significa mucho para mí, me siento parte de sus cambios, de su belleza, de contribuir a que se formaran excelentes ciudadanos bajo mis alas y que le confirieran otro valor a esta urbe”.

“He tenido la oportunidad de vivir en otras provincias y siempre regreso, me gusta la ciudad, tranquila, su gente, para mí es lo primero y por eso no hay quien me cambie la paz que respiro en mi Guantánamo”.


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