Percepción de riesgo, clave del éxito contra vectores y microorganismos

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Guantánamo.- Un mosquito trata de perpetuar su especie, y ante cualquier reservorio de agua, por insospechado que resulte, coloca sus huevos. Ella es la hembra del Aedes Aegypti, que se reproduce fácil y tiene gran capacidad de adaptación, incluso en condiciones de secano. El riesgo de picar a alguna persona infestada, y volver a picar a otra sana, se convierte en un peligro potencial para la transmisión de numerosas enfermedades como dengue, chikungunya, entre otras; razón más que suficiente para erradicarlo, en especial sus criaderos, única forma de ganarle la guerra que nos hace.

 

De ahí que percibir su riesgo trascienda como la esencia fundamental para todos, por lo que la realización del autofocal a los depósitos de agua, semanalmente, dígase a los tanques para la conservación del líquido, tanto en las viviendas como en los centros laborales; las cubetas del refrigerador, vasos espirituales…, es premisa fundamental para detectar a tiempo el vector. Resulta vital además ordenar los patios, eliminar las malas yerbas, virar las botellas bocabajo, sembrar las plantas en la tierra, sellar cualquier espacio que acumule agua, enterrar las gomas de vehículos en desuso, y cambiar el agua de los bebederos de las mascotas en días alternos.

El Ministerio de Salud Pública Cubano destina anualmente millonarias sumas de dinero para ejecutar una campaña antivectorial que tiene como centro la preservación de la vida humana; y en consonancia a dichos esfuerzos, la familia guantanamera debe cumplir con medidas tan sencillas como mantener herméticamente cerrado los tanques de agua, cepillar sus paredes a la hora de higienizarlos, no botar el avate del fondo de estos, depositar la basura doméstica en envases con tapa y acceder al tratamiento adulticida, conocido como fumigación, según las regulaciones estipuladas durante y después de esta, manteniendo cerradas las viviendas de 40 a 45 minutos luego de realizado el procedimiento por los operarios.

La ejecución de pesquisas activas para la detección de casos febriles y la impartición de charlas por parte del personal médico a la ciudadanía, apoyan las acciones preventivas contra el Aedes Aegypti; es entonces responsabilidad individual cuidar en primera instancia de nuestra salud, acudiendo rápidamente al facultativo ante la presencia de algún síntoma de malestar físico.

La población precisa extremar las medidas higiénico sanitarias no solo para eliminar al alado sino que en su observancia está la clave contra bacterias y microorganismos, causantes de enfermedades diarreicas agudas.

Lavarse las manos frecuentemente, en especial antes de ingerir alimentos y después de ir al baño, y ofrecerle tratamiento al agua para el consumo, ya sea hirviéndola por tres minutos o suministrándole tres o cuatro gotas de hipoclorito de sodio al 1% por cada litro, destaca entre las imprescindibles para la garantía de la salud.

Es muy lamentable que en ocasiones se haga caso omiso del peligro de contraer cualquier padecimiento, causadas por la irresponsabilidad y la falta de percepción del riesgo. Hay que ser muy celosos, puesto que el más mínimo descuido puede acarrear consecuencias muy serias.

En cuanto a los alimentos urge llamar la atención sobre el uso de medios de protección para su elaboración y la adecuada manipulación y conservación de dichos productos. ¿Por qué mantenerlos destapados, a la espera de algún comensal, o peor, expuestos a los embates del sol, del polvo y de cuanta partícula extraña que puede aparecer en el éter y descargar contra ellos, bacterias y otros microbios? Similar atención debe provocar entre los guantanameros los productos procedentes de ríos o mares.

Los propietarios de equinos y mascotas afectivas deben velar cuidadosamente por la higiene y salud de estos, visitar con sistematicidad al veterinario, y bajo ningún concepto, lanzarlas a la vía pública; en tal sentido, recordemos que un animal “callejero” es un peligro potencial contra su propia salud y la de los humanos. Las autoridades sanitarias trabajan para alcanzar resultados cada vez superiores, por lo que nuestra ayuda será muy apreciada.

El papel de la familia en la conducción de los comportamientos y hábitos de salud es primordial, hay que insistir en el lavado recurrente y correcto de las manos y los alimentos, el empleo de servilletas limpias o desechables, También, es decisivo garantizar la calidad del agua que tomamos.

Cuidar de la salud humana es deber de todos; al mismo tiempo, corresponder a los esfuerzos que las autoridades médicas y sanitarias realizan. No perdamos de vista los riesgos que incurrimos al no percibirlo, porque quizás, mañana pueda ser un poco tarde.

 

 


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