Patrimonio Mundial ampara cuenca del más caudaloso río cubano

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Guantánamo (Redacción Solvisión) Uno de los objetivos en los planes de manejo del Parque Nacional Alejandro de Humboldt (PNAH), sitio con más de la mitad de su superficie en la que es considerada la mayor fábrica de agua del archipiélago cubano, es preservar la cuenca  del río Toa.

Durante el último año y medio especialistas y técnicos beneficiaron, con medidas de conservación y mejoramiento de suelos atres centenares de hectáreas de ese accidente  hidrográfico de gran riqueza paisajística y bañado por el más caudaloso río de la Isla y sus 70 afluentes.

De las más de 100 mil hectáreas de ese emporio de diversidad, más de la tercera parte están dentro del “Humboldt”, área protegida compartida por las provincias de Guantánamo y de  Holguín, y declarada Sitio de Patrimonio Mundial de la Naturaleza.

Los ambientalistas orientaron sus acciones a restaurar zonas dañadas por antiguas prospecciones mineras, en Arroyo Bueno y la Altiplanicie del Toldo, ambos en la holguinera localidad de La Melba, y el segundo específicamente en la cuenca del río Piloto, afluente del Jaguaní, una de las principales subcuencas del Toa.

Acometieron, además, labores de mejoramiento de ecosistemas en parajes afectados por diferentes niveles de erosión hídrica: la Meseta de Cupeyal del Norte, localizada entre el municipio guantanamero de Yateras y los holguineros de Sagua de Tánamo y Moa, y en Piedra la Vela, en el primero de esos tres territorios.

Entre las técnicas de conservación de suelos puestas en práctica destacan por su efectividad la construcción de tranques y barreras vivas y muertas, corrección de cárcavas y la siembra en contorno de las pendientes, iniciativas  que han evitado la pérdida de tierra fértil que por arrastre antes se desplazaba a los ríos.

Además, aportaron a la tarea la construcción de zanjas de drenaje, la reforestación con especies autóctonas para respetar el paisaje original y la rehabilitación de fajas hidrorreguladoras que en conjunto contrarrestaron también la erosión en la región, donde predominan montañas y altos niveles de precipitaciones.

En el cuidado de la cuenca del Toa se empeñan igualmente,  desde sus especialidades y espacios de interés,  otras unidades del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, la Estación Provincial de Suelos, el Cuerpo de Guardabosques, la delegación del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos y pequeños agricultores.

El país ha invertido allí una alta suma, desde que en 2001 inició el programa destinado a frenar los procesos erosivos y mejorar los suelos en esa zona, la cual se extiende por más de mil kilómetros cuadrados en el macizo Nipe-Sagua-Baracoa, e incluye más de 60 subcuencas de diversos órdenes.

Esa área de escurrimiento ocupa cerca del 70 por ciento de las Cuchillas del Toa, una de las seis regiones de la Isla declaradas Reserva de la Biosfera, donde abundan las selvas lluviosas mejor conservadas del país, alto endemismo de flora y fauna, y varios sitios vírgenes en los que apenas ha podido penetrar el hombre.

El eminente espeleólogo cubano Antonio Núñez Jiménez, considerado el cuarto descubridor de Cuba, también fue ferviente promotor de la salvaguarda de sus ecosistemas, los cuales frecuentó varias veces, por cerca de medio siglo de exploraciones y los calificó de “verdadero reservorio del planeta”.  


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