Para recordar a Ignacio Agramonte y Loynaz: Día del Jurista en Cuba Juristas en Cuba

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Guantánamo.- Cada 8 de junio se celebra en Cuba el Día del Jurista para homenajear la fecha, que, 1865, el Mayor General de las guerras de independencia contra el colonialismo español, Ignacio Agramante y Loynaz desarrolló su tesis de Grado para recibirse como Licenciado en Derecho Civil y Canónico en la Universidad de La Habana.

El mayor, como también se le conocía a este insigne patriota puso al servio de la libertad de la Patria sus conocimientos, lo que le dio más fuerza a su propósito de servir a la Revolución. Participó en la redacción de la primera constitución de Cuba en Armas, la de Guáimaro y fue elegido secretario de la asamblea constituyente.

A los 31 años, cuando fue nombrado Mayor General del Ejército Libertador y jefe de las fuerzas insurrectas de Camagüey, se convierte en el Bayardo. Sus dotes como dirigente político la demostró al oponerse a maniobras claudicantes que pretendían cobrar fuerza en el campo insurgente y protagonizó múltiples hazañas donde se evidenció su altruísmo y coraje, entre ellas, el rescate del Brigadier Julio Sanguily, el 8 de octubre de 1871.

Fue Ignacio Agramante el primer ideólogo y líder militar de la provincia de Camagüey durante la Guerra de los Diez Años, defendió con fuerza la unidad revolucionaria de los participantes en la llamada Asamblea de Guáimaro y estuvo entre los jóvenes de su generación, nacidos en cuna rico, influenciado por las corrientes del pensamiento liberal, el romanticismo y el irredentismo.

Portador de dos de los atributos que caracterizan a nuestros juristas, el honor y la Justicia, Ignacio Agramonte, hombre de ideas avanzadas y una vasta cultura, posee el mérito de haber escrito el primer texto de Derecho Constitucional en Latinoamérica, excelente material de consulta.

Los juristas en Cuba, inspirados en el ejemplo de El Mayor y defensores de la legalidad, se funden en un solo pensamiento y cada día se enfrentan, junto a nuestro pueblo, a las manifestaciones de delito, corrupción y otras infracciones.  La dignidad con que laboran estos hombres y mujeres, que día a día combaten el delito y la corrupción, desde los tribunales o la fiscalía, representan el escudo en la defensa de nuestra legalidad socialista.


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