Un canto por nuestro idioma

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El español en el Día Mundial del idiomaGuantánamo.- Y entonces él escribió “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha“, quizás nunca sospechó que su obra marcaría por siempre un hito para la lengua española, como tampoco que años después, se instituyera el 23 de abril como el Día  del Idioma, fecha del fallecimiento (1616), del gran Miguel de Cervantes Saavedra, uno de los grandes creadores del Siglo de Oro español.

Por esas coincidencias de la vida, también ese mismo día, pero en diferentes años, nacieron William Shakespeare (en 1564), el peruano Inca Garcilazo de la Vega y Vladimir Nabokov (en 1899), en su honor se celebra cada 23 de abril el Día del Idioma.

La fecha pretende no sólo a difundir y dar impulso a su uso, sino promover su sana utilización que debe extenderse a todos los sectores de la sociedad, porque la defensa del idioma, su cuidado y uso correcto inducen a mantener las tradiciones culturales de un pueblo,  elemento de identificación cultural.

El nuestro, el español, se extiende hoy por todo el planeta; es la segunda lengua más importante en todo el mundo y la tercera más hablada, con 400 millones de hablantes nativos. Es muy rica en expresiones, sinónimos, adjetivación, vocablos que han ingresado a la lengua desde los distintos aportes.

Toda la transmisión de ideas y los contactos intelectuales, la interpretación de bibliografías y medios de comunicación orales y escritos, así como la conversación e intercambio cotidiano de pareceres, tiene una base en común: el idioma; elemento imprescindible y cargado de acervo costumbrista.

Pero los idiomas no son entes estéticos, sino que están en constante transformación. Y se  adaptan a las regiones y las costumbres de las personas y dependiendo de aportes y momentos históricos.

Entonces valga la jornada para reflexionar sobre nuestra lengua materna que es el primer idioma que aprendemos y se diferencia de las segundas lenguas adquiridas  posteriormente y que son a su vez el instrumento de mayor alcance para la preservación y el desarrollo de nuestro patrimonio cultural tangible e intangible.

El cubano se caracteriza por una manera de hablar, tenemos nuestra norma, pero añadir modismos y elementos que la rejuvenecen, por decirlo de alguna manera, sin apelar a la chabacanería, los vulgarismos y los barbarismos, es también lícito, siempre y cuando se enriquezca el habla con vocablos que estén bien contextualizados y estén bien construidos en un parlamento.

En Cuba, por ejemplo, la enseñanza de la lengua materna constituye una prioridad dentro de los programas de estudio. El niño aprende a desarrollar su lenguaje desde el círculo infantil (guardería), etapa en la que deben aprender formas simples del idioma, como emplear bien el singular y el plural, a través de las narraciones y cuentos. 

Los nacidos en esta isla, nos caracterizamos por una manera de hablar, con norma propia, de ahí que añadir modismos y otros elementos que la rejuvenecen, es también lícito dejando aparte a la chabacanería, los vulgarismos y los barbarismos.

De ahí que la enseñanza de nuestro idioma es prioridad dentro de los programas de estudio que contemplan que el niño aprenda a desarrollar su lenguaje desde edades tempranas. El sistema de enseñanza en Guantánamo, como en el resto de Cuba, se suma a este empeño.

Nuestra lengua materna: bella y polisémica y de complicada gramática (para los foráneos)   debe ser limpia y para ello la escuela debe trabajar no sólo el área de la ortografía, sino también en el hábito de la lectura diaria, y así honrar  las buenas razones que distinguen al Español en los cientos de países que lo hablan y que siga siendo la segunda lengua más hablada en el mundo.


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