Manuel Ascunce Domenech: la imortalidad de una luz

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Manuel Ascunce Domenech: la imortalidad de una luzGuantánamo.- Por estos días en que Cuba celebra los 55 años de haberse proclamado como Territorio Libre de Analfabetismo, cobra doble vitalidad la decisiva participación de todos los que se sumaron a la iniciativa de Fidel Castro para llevar hasta los más recónditos rincones de esta isla la luz de la enseñanza.

Los jóvenes estuvieron entre los primeros en dar el paso al frente, atrás dejaban el calor del hogar, el cariño de la familia, el confort de la ciudad. Muchos eran casi niños, como Manuel Ascunce Domenech, un adolescente de 16 años con una jovialidad que lo hacía merecedor del cariño de todos.

Acudió sin vacilar al llamado para integrar las Brigadas “Conrado Benítez” y se fue a las montañas del Escambray, hasta la humilde vivienda de los Lantigua en la finca Palmarito donde fue acogido como un hijo más.

Por ese entonces mortificaba con odio atroz a los enemigos de la joven revolución, la idea de enseñar a leer y escribir a todos los que habían sido excluido de ese derecho antes del triunfo de enero de 1959.

En esa zona de Trinidad operaba la banda de Julio Emilio Carretero y en la noche del 26 de noviembre de 1961 llegaron hasta el bohío de Pedro Lantigua, haciéndose pasar por sus compañeros y vestidos de milicianos, lo conminaron a abrir la puerta.

En medio de la violencia conque irrumpieron, Mariana, la señora de la casa quiso proteger a Manuel diciendo que era uno de sus hijos, pero él  encaró a los bandidos y exclamó una frase célebre:

– ¡Yo soy el maestro!

Sin importar sus 16 años, fue torturado junto a Pedro sin piedad antes de ser ahorcados…

El crimen forma parte de la larga cadena de actos similares llevados a cabo por los bandidos quienes apoyados por la CIA pretendían infundir el temor entre la población y detener a la Revolución. Casi 300 bandas con unos 4 mil integrantes fueron armados para llenar de luto a muchas familias cubanas.

Pero el ejemplo del adolescente asesinado sigue siendo inspiración para los miles de jóvenes que a lo largo de estos años se han agrupado en el Contingente Pedagógico Manuel Ascunce Domenech del que han surgido miles de educadores para dar respuesta a las crecientes necesidades de profesores surgidas. Sus integrantes, como él, han estado en la vanguardia ratificando el compromiso de las nuevas generaciones con la Revolución.

 


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