Maceo y Che, unidos por la historia

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Antonio Maceo y Ernesto Che Guevara, unidos por la historiaGuantánamo.- Dos nombres separados en el tiempo, pero unidos por una historia de valentía y amor por la independencia de Cuba: Antonio Maceo y Ernesto Che Guevara.

El Titán de Bronce nació el 14 de junio de 1845 en Santiago de Cuba, en el seno de una familia brava como su misma tierra. A los 23 años se incorporó al inicio de  la guerra anticolonialista e incontables son las anécdotas como intrépido soldado, jefe mambí y estratega militar.

Junto a otro grande, el dominicano Máximo Gómez,  realizó la invasión de Oriente a Occidente, considerado por muchos el más trascendental evento de la historia militar de la nación.

Fue Maceo  protagonista de la Protesta de Baraguá, donde junto a otro grupo de patriotas rechazó el vil Pacto del Zanjón a través del cual España ofrecía a los cubanos una paz sin independencia.

De espíritu antiimperialista, se negó a las intenciones de las agotadas tropas mambisas de anexarse a los Estados Unidos expresando que era preferible continuar en la manigua antes de contraer deudas de gratitud con un enemigo tan poderoso.

Cinco décadas después, también en el calor de un combate, un hombre herido y ahogado por un ataque de asma, se dispuso a ayudar a su compañero de lucha también lastimado. Nadie lo escuchó lamentarse.

Era Ernesto Guevara de la Serna, nacido el 14 de junio, pero de 1928, en Rosario, Argentina, patrón de revolucionario cuyas ideas y acción enarbolan jóvenes y movimientos sociales en todo el mundo.

Médico de profesión, el Ché abrazó la Revolución como único camino para desafiar al imperialismo, antecedido por una sólida formación política

Sobresalió en la guerrilla y mereció el primer ascenso a Comandante otorgado por Fidel Castro, quien en 1957 le asigna la jefatura de una columna rebelde.

Como Maceo y Gómez, reeditó la invasión de oriente a occidente junto a Camilo Cienfuegos y fue la batalla de Santa Clara, uno de los puntos decisivos para acabar con la dictadura de Batista y lograr el triunfo revolucionario.

Luego del 1 de enero de 1959, ocupó varias responsabilidades dentro de las filas del  Partido Comunista de Cuba y el Gobierno a los que renunciaría más tarde para partir a su misión internacionalista y liberadora: “ …otros pueblos del mundo reclamaron el concurso de sus modestos esfuerzos…”.- le expresó en su histórica carta de despedida a Fidel.

En épocas distintas Maceo y Che abrazaron los mismos ideales de justicia, humanismo, solidaridad, independentismo y antiimperialismo. Las sucesivas generaciones de cubanos han sido herederas de un legado de ejemplo intachable que trasciende más allá de nuestras fronteras.


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