Luis Ramírez López: serenidad y voluntad de hierro

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Guantánamo.- Desde el triunfo de la Revolución la ilegal base naval yanqui que mantiene el gobierno de los Estados Unidos en Guantánamo se convirtió en un activo centro de subversión, de agresiones, violaciones y provocaciones constantes contra nuestro país  con lo cual ha causado daños humanos al pueblo cubano. De hecho, hasta mediados de la década del 90 del pasado siglo, la situación de dicho enclave se tornó especialmente intensa.

“Marines,  hijos de puta, me han matado”. Esas fueron las últimas palabras de Luis Ramírez López, soldado de la Brigada de la Frontera Orden Antonio Maceo, en Guantánamo, la fatídica noche del 21 de mayo de 1966, cuando su cuerpo era alcanzado por las balas enemigas desde el otro lado de la cerca perimetral. Ese día sus compañeros prometieron amar con más fuerza a la Revolución y soportaron con arrojo el alevoso crimen.

Sólo llevaba 11 meses en cumplimiento de su deber, cuando fue asesinado mientras realizaba la guardia en la casamata 65, en la Brigada de la Frontera,  a 150 metros del límite este de esa mentada fortaleza norteamericana.  Luis Ramírez López, había nacido el 19 de mayo de 1944, en Guisa, Granma y con sólo 22 años, se convertiría en otro de los combatientes caídos a consecuencia de las constantes provocaciones que se lanzaban desde el enclave militar.

Lo caracterizaba la exigencia, la entereza y la combatividad, cualidades que, junto a su serenidad y voluntad de hierro, predominaban en su personalidad. También lo acompañaba la simpatía hacia sus compañeros, quienes reclamaban cubrir la posta con él. De ahí,  la indignación que ocasionara en ellos el vil asesinato del camarada.

El combatiente “traspasó la cerca que limitaba la Ilegal Base Naval y después huyó”. Esa fue la única razón por la cual un centinela de la infantería norteamericana le provocó la muerte. De hecho, el motivo con el cual un portavoz del pentágono, trató de justificar lo ocurrido, quien alegó, entre otras falsedades, que el suceso se produjo dentro del perímetro de la Base Naval Norteamericana.

Respecto a esta aseveración y para dar respuesta a esos falsos planteamientos, nuestro Comandante en jefe Fidel Castro Ruz, recalcó: “Nosotros no podemos caer en actos y provocaciones que no hemos realizado jamás y de los cuales sí hemos sido víctimas sistemáticamente durante años, y por otra parte, no vamos a abandonar la custodia de nuestro territorio”.

Muchas teorías se tejieron en torno al brutal asesinato del joven soldado. Sin embargo, el argumento fue desmentido cinco días después cuando 30 periodistas varias agencias noticiosas, radicados en Cuba, visitaron la Brigada de la Frontera y allí, en conferencia de prensa, conocieron todo lo relacionado con el homicidio y probaron con ello, la falsedad de las imputaciones.

Y fue el 18 de octubre del propio año, cuando el Canciller de la Dignidad, Raúl Roa García, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, denunció el alevoso crimen. Allí calificó de insolente la distorsión del hecho y de absurda la irrupción de soldados cubanos en el ilícito enclave, espina clavada en el corazón de todos los cubanos y uno de los asuntos pendientes para el total restablecimiento de las relaciones de Cuba con los Estados Unidos.

Ha pasado 50 años del asesinato del joven soldado, cuyos restos mortales yacen en el panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del cementerio de Santa Ifigenia en la provincia de Santiago de Cuba, sin embargo, los cubanos nos sentirnos cada vez más comprometidos con nuestra Revolución victoriosa.

Al igual que Luis Ramírez López, fueron otras las víctimas por ataques realizados por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba. Y es la razón por la cual  seguiremos exigiendo la entrega a Cuba de los 117,6 kilómetros cuadrados ocupados en Guantánamo desde hace más de 100 años, con la certeza de que en dicho territorio,  volverá a ondear la bandera de la estrella solitaria.


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