Felicita Díaz-Canel a los jóvenes cubanos en el Día Mundial de la Juventud.

Los jóvenes cubanos: tan parecidos a su tiempo y no a sus padres…

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Guantánamo.- Estoy segura de que con frecuencia has escuchado criterios acerca de los adolescentes y jóvenes que conviven con adultos y coincidimos en que la frase de que  “cada joven se parece más a su tiempo”, encierra una gran verdad.

Si echamos el tiempo para atrás y desempolvamos 25 almanaques, nos percataríamos de que de ninguna manera en aquellos años un estudiante de preuniversitario u obrero se dibujaba el cuerpo, se colocaba un piercing, se rasuraba todo el cuerpo o bebía y fumaba en frente de sus padres.

Eran otros momentos  y se imponía el respeto  hacia la familia, independientemente de que en sentido general,  estábamos apresados por la moda, es que apariencia física a un lado, los jóvenes cubanos se distinguen por los valores y la cultura que asimilan en el camino de la vida.

Justo aquí es donde la familia, célula comunitaria de la sociedad, desempaña un rol fundamental como  primera referencia para cualquier ser humano.  Y siempre fue así, antes de existir las clases sociales, aparecieran las naciones y se concibiera cualquier tipo vínculo humano, ya el hombre necesitaba vivir en comunidad.

El seno familiar es el lugar donde se adquieren las primeras normas de conductas vinculadas al comportamiento de los individuos  y en una adecuada relación de respeto.  En la  convivencia se forman las primeras nociones culturales y estéticas, valores asumidos desde las edades tempranas y luego se van incrementando a llo largo de la vida como un proceso lógico y natural de identificación con su medio social inmediato.

Sin dudas, la familia desempeña un rol fundamental en el desarrollo de las concepciones en torno al estudio y al trabajo, por ello los padres ejercen la mayor influencia, seguido del ámbito escolar. Sin embargo, no hay dudas de que mientras un grupo hoy está en las universidades, otro, en cambio, prefirió incorporarse a la vida laboral.

Lo importante no es imponernos a modas y costumbres determinadas de una época. Hay que valorar la espontaneidad de los adolescentes y jóvenes, conocer sus retos y saber lo que les parece nuevo porque sin serlos todavía, se ensayan como adultos.

Aceptar, educar y persuadir a nuestros  jóvenes en los valores sociales que impone la vida en comunidad, es palabra de orden para estos tiempos, la persuasión es importante para que entiendan las explicaciones que reciban de los más adultos.  Y aunque  complejo, pero no difícil, recuerda siempre que cada joven se parece más a su tiempo que a sus padres…


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