Los comunistas de Cuba contra Damocles y su espada

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Guantánamo.- Si afirmo que cada congreso del Partido Comunista de Cuba estuvo moldeado por un contexto especial, algunos pensarían que estoy diciendo una verdad de perogrullo, que lo mismo podría afirmarse de los conclaves partidistas de China o Vietnam, o que todos los eventos, foros, o reuniones importantes de este mundo estarían signadas por algún acontecimiento nacional o internacional que dirija la mirada de los participantes.

 

Pero en el caso cubano, el asunto adquiere peso específico y notorio. Si en Cuba se mueve una hoja, los vientos del norte la arrastran hacia una tormenta que encuentra cauce mediático y hasta político para luego signar la vida en nuestro archipiélago. Este séptimo encuentro cimero de los comunistas cubanos, sucede cuando el gobierno de los Estados Unidos de América apuesta por un cambio en la manera de conseguir la destrucción de la Revolución cubana (algo que reconocen sin escrúpulos); acordando con el gobierno de la isla el inicio del restablecimiento de las relaciones entre nuestros países, aun cuando insisten en mantener el inhumano, ilegal e inmoral bloqueo económico contra nuestro pueblo,  la permanencia de sus militares en nuestro suelo,  el financiamiento de grupos subversivos internos, así como presiones de todo tipo contra las finanzas y el comercio de la Mayor de las Antillas.

Los anteriores también tuvieron su espada de Damocles rondando los destinos del país: el primero,  celebrado en La Habana entre los días 17 al 22 de  diciembre de 1975, además de abordar asuntos cruciales como el análisis histórico de la Revolución, el desarrollo económico; los errores cometidos, el Sistema de Dirección de la Economía; la educación; la cultura y el deporte; la salud; las investigaciones  científicas; la atención a la infancia; la Seguridad Social; así como la política laboral y el sistema judicial , entre otros, abordó de cara a la nación la política exterior de Cuba, basada en la subordinación de las posiciones cubanas, a las necesidades internacionales de la lucha por el socialismo y la liberación nacional de los pueblos, en especial  la ayuda brindada al Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) y a su pueblo, en su lucha contra las tropas de África del Sur.

En el II Congreso celebrado del 17 al 20 de diciembre de 1980, se expuso un balance del período entre 1975 y 1980, así como las proyecciones futuras para el quinquenio 1981-1985 y las líneas generales de la política nacional e internacional. Una idea de Fidel al clausurarlo resume el espíritu  de la reunión: “Una cosa no debe chocar con la otra: el trabajo productivo, los servicios y la preparación para la defensa. Debemos prepararnos, eso no admite la menor duda. Debemos confiar fundamentalmente en eso, no en la cordura del enemigo, no en la sensatez del enemigo; sino en nuestras fuerzas. Por eso más que nunca tenemos que convertirnos en un pueblo de trabajadores y un pueblo de soldados”

Así los que le sucedieron no pasaron por alto las dificultades enfrentadas, muchas objetivas, como el recrudecimiento de la hostilidad imperialista, la intensificación del bloqueo, los problemas climatológicos y, por otro lado, deficiencias en cada uno de los sectores que deben ser resueltas por nosotros mismos. Al propio tiempo se hicieron profundos análisis sobre la rectificación de errores y tendencias negativas.

La etapa posterior como se conoce, en el cuarto congreso, estuvo marcada por el Periodo Especial  y la heroica resistencia de nuestro pueblo, su estrategia dirigida por Fidel para salir de la crisis, porque como el propio Líder cubano  explicaba “ hoy luchamos no solo por nosotros mismos, no solo luchamos por nuestras ideas, sino que luchamos por las ideas de todos los pueblos explotados, subyugados, saqueados, hambrientos de este mundo, luego, nuestra responsabilidad es mucho mayor”.

El Quinto Congreso se aprobó el documento: EL PARTIDO DE LA UNIDAD, LA DEMOCRACIA YLOS DERECHOS HUMANOS QUE DEFENDEMOS, el cual fue el resultado de un proceso de consulta en los meses previos al Congreso en 1997, donde participaron seis millones y medio de cubanos mayores de 14 años.

Más cerca en la memoria nacional, el Sexto  Congreso del PCC, debatió  acerca de la actualización del modelo económico cubano y adoptó los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, los que fueron ampliamente discutidos, en un proceso que llega a estos momentos, acompañado de la tradicional agresividad de los enemigos externos de nuestro modelo y su quinta columna pagada  desde Estados Unidos

El Séptimo Congreso de la militancia comunista de Cuba, marca una etapa de continuidad en la actualización de nuestro modelo de desarrollo económico, conceptualizándolo, y trazando las líneas de desarrollo de la nación, asuntos medulares que serán debatidos entre los cubanos hasta alcanzar el consenso necesario. Pero a mi juicio lo más importante de esta cita es que tiene lugar, con la presencia activa en la vida nacional de los líderes de la Revolución Fidel, Raúl y otros que asaltaron el Moncada oprobioso,  vinieron en el Granma,  libraron las batallas de la sierra maestra, derrotaron al tirano Fulgencio Batista, y junto a nuestro pueblo barrieron con la miseria enquistada en la nación por los gobiernos de aquella república.  

Ante  cada contexto el país y su dirección política se ha erguido y salido adelante. Este congreso guiará el camino de la actual y futura generación de cubanos, a pesar de la hostilidad manifiesta  o disfrazada de quienes siempre tienen la espada blandida contra Cuba. 


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