Los ángeles de la alegría

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Baracoa: Los artistas de la brigada DuabaBaracoa, calle Maceo, 9 de la noche. Los altavoces dejan escuchar canciones conocidas. La gente va llegando. Unos hablan del techo arrancado por Mattew y otros de las tejas que deben buscar al otro día para protegerse ¡por fin! de la lluvia y el sol. Hay un ambiente alegre, a pesar de la desgracia presente en el entorno.

Preguntamos. Nos explican que actuarán, en son de despedida, los artistas que conforman la brigada Duaba, una de las que por estos días de adversidad ha llevado un poco de alegría a los miles de damnificados en los territorios más orientales de la geografía cubana.

El presentador anuncia y por el escenario improvisado en plena calle desfilan trovadores, repentistas, artistas circenses…, y también quienes expresan el agradecimiento por haberlos tenidos en momentos tan difíciles.

Gipsie Garrido Domínguez es psicóloga en el policlínico Hermanos Martínez Tamayo, de la Ciudad Primada, y se vinculó de manera permanente a la brigada cultural desde el primer momento. Ella expresa:

“Vinieron de La Habana, Guantánamo…, de toda Cuba a reconocer el poder del arte, a colocar palomas en los rostros malhumorados por la desgracia, a trocar lágrimas por risas…, ellos dan un poco de paz, hasta que todo pase; ellos, en cada canción, acto circense, pintura o relato contado van dando jaque mate a Mattew, que quiso ser deshollinador de la Naturaleza baracoense, pero no contó con el poder de la tierra y de los hombres cuando se aman.

 “La brigada vive y duerme en campaña, pero el espíritu no mengua. Solo cuando se comprende que también se es útil a otro ser, se percibe el sentido y la misión de la existencia propia.

Baracoa: Artistas de la brigada Duaba“Cuando llegan, las emociones se posan en los rostros preocupados de los baracoenses, el triste se despabila, el desaliñado se anima y toma su aliento mal herido por el desastre y lo polvorea para la ocasión.

“Nadie queda en casa, no hay lluvia o fango que detenga la presencia de personas al sitio elegido para la alegría. Y es que allí se ponen parches al alma y bálsamo a la congoja, allí se pasa un rato lindo que hace olvidar que ayer fue un día de tormenta”.


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