La educación de nuestros hijos es responsabilidad de todos

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Guantánamo.- Este 2 de noviembre más de 90 mil estudiantes en Guantánamo acudieron a sus aulas, con cerca de 11 mil docentes, el ciento por ciento de la cobertura profesoral, y los aseguramientos para la etapa, en la cual seguirá siendo esencial la bioseguridad, y la excelencia educativa que ratifica a la provincia por cinco años entre las mejores de Cuba.

Por supuesto que el éxito del curso no sólo dependerá de los educadores que laboran en los 779 planteles activos en el territorio, sino de la integración del sistema que componen la escuela, la familia y la comunidad, que mantendrán como palabras claves la prevención y autocuidado.

Más de una vez en la etapa de cuarentena o aislamiento social escuché a madres y padres conscientes que deseaban que comenzara el curso escolar, para aliviarse un poco del peso de los hijos, a quienes debían tolerar sus ocurrencias a diario y a toda hora. Entonces, como lo hago ahora, pensé que la mayor parte del año a los niños deben atenderlos sus maestros, algunos aún muy jóvenes, quienes igualmente la obligación de formarlos y educarlos.

Deben los profes lidiar con malformaciones educativas de cuna, proyectar su solución y a veces, enfrentar a progenitores de familias disfuncionales que no siempre aceptan las sugerencias y actúan de manera inadecuada.

Esta vez comenzamos un curso escolar atípico y difícil, por las condiciones de crisis global que ha generado la pandemia, y en algunos casos, pudieran exacerbarse conductas que no tienen que ver con los objetivos del proceso docente educativo en Cuba.

El estado pone cada vez en manos de padres y alumnos una buena parte de su presupuesto para garantizar la formación vocacional y educación profesional de las generaciones, y lo ha hecho, incluso, en la actual coyuntura. Agradezcamos con el cumplimiento de lo que nos corresponde en la educación integral de nuestros hijos, nietos, parientes, y hagamos menos espinosa la difícil responsabilidad que tienen ante sí los educadores, de los cuales a muchos de ellos, podemos llamar, evangelios vivos.


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