Guantánamo es subsede de Festival de Cine Francés

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Guantánamo.- Los cinéfilos guantanameros se concentran por estos días en el decimoctavo Festival de Cine Francés, que desde este lunes y hasta el domingo próximo atrae a esta ciudad más de una decena de cintas reconocidas en importantes certámenes.

La céntrica sala Huambo, por varios años subsede del esperado evento en Cuba, acogerá la muestra integrada por ocho largometrajes de ficción y tres documentales, todos laureados y de reciente y excelente factura.

De las propuestas que el público no debe perderse está el drama franco-mauritano Timbuktu, ganador de siete Premios César, incluidos los de mejor película del año y mejor director, además del lauro del Jurado Ecuménico en el Festival de Cannes, y una nominación al Oscar 2015, como mejor cinta de habla no inglesa.

Su director y guionista, Abderrahmane Sissako, se cuenta entre los más reconocidos de la cinematografía africana actual, y esta obra inspirada en un hecho real denuncia el fanatismo religioso, la violencia e intolerancia, y la pérdida del patrimonio cultural y los valores humanos en una ciudad de la República de Malí.

Este filme inaugurará el ciclo francés en Guantánamo, y sucesivamente esta semana figurarán también en la cartelera del Huambo la coproducción franco-belga Hacerse el muerto; las comedias galas Attila Marcel y Nueve meses, y en la órbita comprometida con la sátira política estará Crónicas diplomáticas.

Los espectadores podrán disfrutar el jueves del largo romántico Grand Central -Premio César a mejor actriz y guión original- e igualmente de ese género están reservados para el fin de semana Dos Otoños tres Inviernos, y la historia de amor interracial Rengaine, valorada entre las mejores óperas primas de los últimos años.
 

En tanto, de los documentales llegados a la provincia –todos de primera, según los críticos- merece especial destaque El patio de Babel, del realizador Julie Bertuccelli.

El Festival de Cine Francés en Cuba es el más importante de esa nación europea fuera de sus fronteras, y el que más público reúne por el gusto que tienen los cubanos por esa filmografía, espectadores que agradecen cada año audiovisuales inteligentes y diferentes, más allá de los de clásicos héroes norteamericanos.

Esta edición de la cita inició oficialmente el 30 de abril en la sala Charles Chaplin de La Habana -con la conmovedora cinta Timbuktu- y sus proyecciones se extendieron consecutivamente a ciudades subsedes en todo el país.

Según el comité organizador en la capital, este capítulo distingue por la cantidad y calidad de propuestas, con una notable diversidad, acompañadas de una delegación de lujo.


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