Fiesta del conocimiento

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Guantánamo.- Ya están en las aulas, de los más de 700 centros escolares de la provincia de Guantánamo, miles de educandos con sus respectivos educadores para desarrollar el curso 2015-2016, en que el rol de la familia con la escuela adquiere mayores dimensiones.

Desde este martes la cita es con el conocimiento

El gran objetivo es continuar perfeccionando el sistema docente educativo para garantizar calidad en la adquisición de los conocimientos, y en ese empeño, además de la profesionalidad y entrega del maestro es imprescindible el apoyo de los padres en los hogares.

La educación cubana no es perfecta y se ha visto afectada, como el resto de los sectores de la sociedad, por la falta de recursos, movimiento del personal calificado a otros sectores emergentes, así como de otras cuestiones que influyen en el desempeño dentro de las aulas.

Sin embargo, lo más importante se mantiene en pie y con ánimos de renovación de cara al futuro. El rescate de valores tan importantes como los buenos modales en el comportamiento social, así como la honestidad y la solidaridad que nos caracteriza, son también retos para el período lectivo que comienza.

Atrás queda la temporada vacacional con sus ofertas de playas, ríos, carnavales, sucesos culturales, espectáculos deportivos y otros, coronados con la celebración del campeonato Mundial de Atletismo, desarrollado en Beijing, capital de la República Popular China.

Ahora comienza otra fiesta, la del conocimiento, y en ella desempeñan un rol determinante varios organismos e instituciones, con el Ministerio de Educación a la cabeza y la familia como eslabón determinante para conseguir los objetivos propuestos.

Ya en el pasado curso escolar la elevación de las pautas de conocimientos exigidos en clases y exámenes puso en tensión a no pocos niños y jóvenes, así como a educadores ante la necesidad de perfeccionar los métodos y estilos en la educación cubana.

El cambio puso a prueba las fortalezas del sector, una de las conquistas sagradas del sistema cubano y hacia el cual urge continuar con el rigor necesario para enrumbar por el camino correcto una labor formativa de valor estratégico para el futuro de la sociedad.

De ahí que del conocimiento que sean capaces de abonar nuestros maestros y profesores en las aulas, desde la enseñanza Primaria hasta la Universidad, será la divisa esencial que garantice la continuidad y el perfeccionamiento del desarrollo económico y social al que aspiramos los cubanos.

 


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