El primer día de septiembre

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Guantánamo.- Seguramente casi nadie puede recordar cómo fue su primer día de clases, o la primera vez que exhibió su uniforme, sin embargo,  casi todas las personas son capaces de hablar con el más grande orgullo de aquella etapa inaugural.

Con exactitud no sabemos si aquel 1ro de septiembre en que nos iniciamos como estudiantes fue lunes, martes o viernes, tampoco si llovía o el calor era tan sofocante como en este 2015, aunque seguramente todos fuimos contentos y llenos de expectativas al nuevo salón de clases, la nueva maestra o los nuevos compañeros.

Preescolar o primer grado, eso no importa mucho porque de lo que si estamos seguros es de que ese día fue el más importante de nuestro capítulo escolar.

De la mano de mamá, papá, abuelos o todos, entramos a ese especial sitio que todavía suele traernos los más tiernos recuerdos. Llegamos con un poco de pena saludamos y nos hicieron pasar a ese inmenso lugar llenos de pupitres, sillas o mesas; a partir de ahí comenzamos a crecer por nosotros mismos, con lápiz en mano comenzamos a dibujar los primeros trazos que poco después fueron convirtiéndose en letras y números, en oraciones y difíciles galeras.

Quizá en este momento y mientras lee estas líneas sea capaz de recordar cuando pudo escribir su nombre, o de ese niño o niña que se sentaba a su lado y que más tarde se convirtió en su mejor amigo o amiga, quien sabe si en algo más.

Por eso me gusta tanto ese primer día de clases. En él,  veo llena de nostalgia a los pinos nuevos, entre ellos a mi pequeño hermano, quien estará entre los que que invadirán las miles de aulas cubanas. Ahí comenzarán ahí a formarse poco a poco en personas independientes, y en seres humanos mejores, tan parecidos a su época como nosotros a la nuestra y porque a partir de ahora escribirán el mejor de los capítulos estudiantiles: el primero.


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