El inicio de la usurpación que dura 119 años

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Guantánamo.- La foto que encabeza al texto fue tomada hace 119 años. No tiene la fama mundial de la de Yevgueni Jaldéi, del 2 de mayo de 1945, que inmortalizó a los soldados que alzaron la bandera de la URSS sobre el Reichstag nazi, o la de Joe Rosenthal, del 23 de febrero del mismo año, en la que 5 marines y un médico de la Armada levantan la enseña estadounidense en el monte Suribachi durante la batalla de Iwo Jima.

La instantánea de marras fue hecha el 10 de junio de 1898 y tiene un valor tristemente célebre para los cubanos pues inmortaliza el momento en que se inició la usurpación de la bahía de Guantánamo por el naciente imperialismo yanqui.

Aunque el enclave militar extranjero más antiguo del mundo, la base naval de la Marina norteamericana ubicada en esa rada oficialmente fue creada en diciembre de 1903, en realidad surgió tras los combates ocurridos cinco años antes en el lugar.

El gurú del expansionismo naval yanqui, Alfred Thayer mahan, había señalado su valía cuando en noviembre de 1897 recomendó que, declarada la guerra contra España, la primera acción a realizar por la US Navy era la ocupación de la bahía de Guantánamo para lograr sus objetivos estratégicos en el Caribe y dominar el entonces ansiado canal de Panamá.

El incidente del acorazado Maine y la torpeza del gobierno español brindaron la oportunidad a Washington de hacerse de Cuba, como estipulaba la conocida política de la fruta madura.

El 21 abril de 1898, el presidente McKinley declaró la guerra a Madrid y al día siguiente impuso el asedio naval a Cuba. Los hostigamientos de la Armada yanqui ocurrieron en occidente hasta que el 19 de mayo arribó la malograda escuadra del almirante Pascual Cervera y Topete.

Necesitados de una base de apoyo al bloqueo marítimo a Santiago de Cuba, donde quedaron embotellados los buques ibéricos, el contraalmirante William T. Sampson decidió la invasión de la bahía guantanamera, para lo cual comisionó al comandante Bowman H. McCalla.

La flotilla de McCalla, integrada por el crucero ligero Marblehead y los auxiliares St. Louis, Texas y Yankee, además de la cañonera Dolphin, el 7 de junio atacaron con éxito las defensas coloniales en Playa del Este, Punta Pescadores, Punta San Nicolás y Punta Caracoles, así como al fuerte de Cayo Toro que custodiaba el canal de entrada a la bahía.

Uno de los barcos enganchó el cable submarino que comunicaba a la villa de Guantánamo, a través de Caimanera, con Santiago de Cuba, privando al mando español de ese medio.

El 10 de mayo de 1898 el Consejo de Gobierno de la República en Armas había sancionado el compromiso de Estrada Palma con McKinley de que las tropas mambisas se subordinaran a los generales norteamericanos cuando se iniciaran las operaciones conjuntas en Cuba.

En cumplimiento de esa indicación y por orden de Calixto García, lugarteniente general del Ejército Libertador, el mayor general Pedro Agustín Pérez, jefe de la División Guantánamo, entre el 7 y el 9 de junio abordó el Marblehead para ultimar con McCalla los últimos detalles del desembarco norteamericano en la bahía.

Además del apoyo directo de combatientes del Regimiento Guantánamo, Periquito concibió el aislamiento de las tropas coloniales del general Pareja en Guantánamo y las guarniciones de Jamaica, Caimanera, Baracoa y Sagua de Tánamo para que no pudieran auxiliar a las fuerzas cercadas en Santiago de Cuba y tampoco reforzar las guarniciones de la bahía guantanamera.

El inicio de la usurpación

El 10 de junio cinco de las seis compañías del 1er Batallón de Infantería de Marina, traídos por el buque transporte Panther, pisaron tierra por Playa del Este, Punta Pescadores y Playa del Cable, convirtiéndose en las primeras fuerzas yanquis que invadieron a la Isla en la guerra hispano-cubano norteamericana.

Ese día fue izada la bandera norteamericana en Loma Blanca, a 133 metros de altura, y hecha la histórica foto. Fue la primera vez que el estandarte yanqui ondeó en la bahía guantanamera.

Después de fracasar su ataque a Caimanera, los marines fueron contenidos y hostigados por los españoles en el campamento McCalla, al pie de las colinas malditas de Playa del Este. Estuvieron a punto de sucumbir, pero los salvaron 100 mambises del Regimiento Guantánamo bajo el mando de Enrique Thomas y Thomas.

Ante la incapacidad demostrada por sus jefes en tierra, McCalla traspasó al mando de las acciones en tierra al teniente coronel guantanamero, quien el 14 de junio de 1898 dirigió con éxito la primera acción aliada en la guerra: la toma de las posiciones españolas en El Cuzco.

La prensa norteamericana acogió con júbilo la victoria en el primer combate terrestre del conflicto en Cuba.

Con ella la bahía de Guantánamo se convirtió en base de operaciones que apoyó a la flota vencedora en la batalla naval de Santiago de Cuba y desde donde partió el contingente del general Nelson A. Miles (el asesino de indios) que el 25 de julio de 1898 invadió Puerto Rico por la bahía de Guánica, al sur de la Isla.

Antes, el 18 de junio, reconociendo el papel de la tropa mambisa de Thomas, el jefe norteamericano en Guantánamo rindió honores a Periquito Pérez y a la bandera cubana en el crucero Marblehead. Fue un hecho único en la guerra hispano-cubano-norteamericana por el que McCalla fue reprendido por Washington.

Lo ocurrido desde entonces en la bahía de Guantánamo se conoce. Todavía, 119 años después, la razón le asiste a Manuel Sanguily. Cuando en julio de 1898, en Nueva York, se enteró de que la flota yanqui la había tomado, el patriota expresó a su amigo Enrique Trujillo: “Han visto ya a Guantánamo, jamás renunciarán a poseerla”.


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