El gusto de creer una vez más en la esperanza

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El gusto de creer una vez más en la esperanzaGuantánamo.- Cuando la rabia del huracán Matthew se ensañaba contra los municipios del este de la más oriental de las provincias cubanas se vivieron horas de intensa zozobra; al amanecer del otro día la realidad superaba cualquier imagen descrita en la mente de los pobladores. Un panorama inimaginable, desolador, provocaba la angustia entre los habitantes de Maisí, Baracoa, Imías y San Antonio del Sur, los más afectados por el meteoro. Muchos años de esfuerzos eran reducidos a escombros; pero sobre las ruinas, esa fuerza interior indescifrable del cubano se imponía al momento.

Fuerzas de la Unión Eléctrica, las Telecomunicaciones y la Construcción ya se encontraban previsoramente en territorio guantanamero, otras llegaron apenas las condiciones meteorológicas y vías de acceso lo permitieron. Miles de rostros, con nombres propios pero que prefirieron responder al de solidaridad, reconstruyen todo lo perdido, poniendo en alta servicios vitales, llevando el recurso imprescindible pero al mismo tiempo el alma y altruismo del hermano, que ofrece la mano amiga y aviva los corazones de quienes, a pesar de lo ocurrido, no pierden la esperanza ni la confianza moldeada por un proyecto social de más medio siglo que ha encontrado en los humildes su esencia.

Sudorosos, bajo los rayos del astro rey que agrieta la piel o al amparo de la luz del ocaso o del alba; sin temor a la lluvia o a lo complejo de la tarea a que se enfrentan, están. Sobre escaleras, retrocavadoras…a pie entre la gente con martillo, clavos u otro instrumento servible en tiempos de reconstrucción, compartiendo esfuerzo, voluntad y amor.

El sentir por el dolor ajeno los convocó y el sueño de lo posible los une, muchos más apoyan; desde los barrios, los bloques de la Federación de Mujeres Cubanas, las escuelas, los centros laborales. Una  palabra mágica aparece rompiendo entuertos, levantando el ánimo, haciendo realidad el axioma de que “la esperanza se levanta como un ave fénix de las cenizas de los sueños rotos”, esos que intentó destrozar el huracán Matthew con su poderosa fuerza.

¡Oda a esos rostros de la recuperación! ¡Honor a quien honor merece!

Muchas personas andan en el camino de la recuperación y con el hacer mancomunado de todos crece la embestida contra los efectos dejados por Matthew. Es cierto que llevará tiempo volver a la normalidad, pero, mientras exista un solo rostro generoso, con manos dadas y corazón ardiente, la vida tendrá el gusto de creer una vez más en la esperanza.


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