Control y eficiencia para avanzar

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Guantánamo.-  Aunque la empresa estatal cubana navega por las aguas de la autonomía, para llegar a puerto seguro necesitará mucha gestión y responsabilidad de los directivos a todos los niveles, y así lograr la necesaria eficiencia en su gestión económica.

En tal sentido están certificadas un conjunto de normativas que otorgan más independencia a la empresa estatal socialista (Gaceta Oficial de la República de Cuba, edición extraordinaria No. 21).

Asuntos vitales para el funcionamiento de cualquier entidad como el objeto social, la venta de activos fijos tangibles, la aprobación del plan y los sistemas de pago, entre otros, se perfilan de manera diferente, en busca de aprovechar al máximo las capacidades productivas.

Entre los métodos aprobados sobresalen que, sobre las entidades recaen la facultad de decidir qué actividades de apoyo están en condiciones de realizar, que les permita producir aprovechando al máximo sus potencialidades y con ello incrementar las utilidades.

De igual manera las empresas podrán comercializar sus excedentes al precio que fije el mercado de oferta y demanda, siempre y cuando cumpla el encargo social que le corresponde.

Sin dudas las empresas cubanas estaban encadenadas a muchas trabas estructurales, que constituyen frenos para el desarrollo de las capacidades productivas.

De ahí que las nuevas legislaciones aprobadas constituyen un antídoto contra esos males, por lo que ahora el éxito económico dependerá de la gestión de los directivos, muy relacionados con el colectivo de trabajadores de cada entidad.

Sin embargo, en el nuevo escenario económico el control obrero y el rol del sindicato (como organización que representa al dueño de los medios de producción) adquieren un papel diferente, trascendental para alcanzar los objetivos propuestos de eficiencia y productividad.

Para que la actualización del modelo económico cubano fluya como está previsto, hay que continuar trabajando en lograr un control económico más sólido, que cierre las brechas al desvío de recursos y la corrupción, que tanto nos afectan.

 

De igual manera utilizar las herramientas que permitan un ahorro adecuado de los portadores energéticos, máxime en esta etapa del segundo semestre del año 2016, en que el país vive una situación particular con el manejo y control de los combustibles y la energía eléctrica.


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