Consumo de drogas: un rostro que no debemos de conocer

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Guantánamo.- Cada 26 de junio y por reconocimiento de la ONU, se celebra en Cuba el Día Internacional de Lucha Contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas. Fue el 7 de diciembre de 1987 cuando la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas acordó la fecha para llamar a accionar en aras de un mundo libre de drogas.

” Salud para la justicia, justicia para la salud”,  es el lema de este año 2019 y gira en torno a la justicia y la salud como dos caras de la misma moneda para abordar los problemas de las drogas.  Por ello, con la celebración de este Día, reflexionaremos en la importancia de construir un proyecto vital para que los consumidores no se conviertan en dependientes.

Cuando hablamos de drogas no nos alarmemos por sustancias como la cocaína o la heroína, sino también por el consumo indebido de otras de prescripción médica y por las que están bajo el halo de la legitimidad como el tabaco y el alcohol.

Las drogas en sentido general, encarnan un peligro para la salud de las personas a nivel mundial, por esta razón, es necesario que estén bajo vigilancia. De ahí los grandes esfuerzos que se realizan por combatir contra el uso indebido y el tráfico de drogas, que afecta especialmente a jóvenes y adolescentes.

Resulta primordial que la familia, célula vital de la sociedad,  esté al tanto de las amistades y lugares que frecuentan nuestros jóvenes, para estar al tanto de cualquier síntoma o sospecha y entonces buscar ayuda antes de que sea tarde.  De ahí, la necesidad de mantener la conexión con los hijos, especialmente los adolescentes y jóvenes, que, en el caso de Cuba, representan los grupos más vulnerables.

La adicción a las drogas es un problema social, por eso para su enfrentamiento se precisa de una estrecha relación entre familia, salud pública, educación,  y de los  medios de comunicación masiva para incrementar las acciones en función de que la población tome conciencia de lo nocivo de este flagelo.

No cataloguemos el consumo de drogas como el final, lo esencial es reconocer la enfermedad y sobre todo, tener fuerza de voluntad para enfrentarla y someterse a la desintoxicación. Sin embargo, lo mejor es no escoger ese camino, así evitamos el riesgo de encontrarnos con el rostro de las drogas, ese rostro que jamás debemos de conocer.

 


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