Círculos infantiles: esa casa grande donde se forja el futuro

Compartir...

Guantánamo.- Corría  el año 1961 y  la Revolución Cubana desafiaba inmensos peligros. Se había firmado la ley de Reforma Agraria y nacionalizado las grandes empresas extranjeras. La campaña de alfabetización había regado la luz de la enseñanza por todo el país. Se hacía realidad el programa del Moncada, la Revolución, echaba a andar.

En medio de estos cambios,  resaltaba la figura de la mujer  incorporada a la vida social y laboral del país, por lo tanto, a sus hijos  había que asegurarles atención,  educación y tranquildad.  Así nacieron los círculos infantiles el 10 de abril de 1961,  multiplicadas rápidamente por todo el país.  

No podría ser diferente. La idea si salía de nuestro invicto Fidel Castro Ruz, quien recibió desde sus inicios la ayuda total de quien fuera toda ternura, empeño y dulzura: nuestra Vilma Espín Guillois, la presidenta eterna de la Federación de Mujeres Cubanas.

Los círculos infantiles, a la distancia de sus 58 años, atienden a los niños desde los 12 a 14 meses en adelante, a partir del Nuevo Decreto-Ley de Maternidad, que concede derechos a la madre trabajadora, asegura y facilita su atención médica durante el embarazo, el descanso pre y postnatal, la lactancia materna y el cuidado de los hijos durante el primer año de vida.

Desde su surgimiento, esas instalaciones han contribuido al desarrollo físico y mental de los infantes, además de contribuir al desarrollo educativo, físico y mental de los pequeños, les brindan atención médica, estomatológica y oftalmológica, de enfermería y alimentación, entre otros beneficios.

Todo ello se ha logrado a través de diferentes programas, como la Lengua Materna, Nociones Elementales de las Matemáticas, Educación Física, Música, Artes Plásticas, Conocimiento del Mundo de los Objetos, Análisis Fónicos, entre otras que los preparan para enfrentarse al escenario escolar futuro.

Los círculos infantiles constituyen una conquista educativa y un orgullo de la Revolución, una obra de Vilma Espín, mantenida a por más de 50 años por el interés y el esfuerzo del Estado cubano.  Es una especie de casa grande donde los niños y niñas ejercitan y fortalecen al máximo las habilidades hasta alcanzar su formación integral, es el espacio para inculcarles hábitos cívicos y valores morales que los acompañarán durante toda su vida.

 “Es allí, al decir del Comandante en Jefe Fidel Castro, donde el niño adquiere los primeros hábitos de la vida social, aprende a actuar con los demás, a colaborar con los demás, a respetar a los demás, recibir la educación, la disciplina, conocimientos artísticos, conocimientos de la vida, culturales, alimenticios”, entre otras habilidades.

Una alternativa importante en la que están insertados los Círculos Infantiles es el Programa Educa a tu hijo, insertado en el 80 por ciento de la población en las edades preescolares, o sea, de 0 a 6 años. Dicha experiencia se centra en la familia y tiene el concurso de la Federación de Mujeres Cubanas.

Durante estos 58 años, el trabajo de los Círculos infantiles, ha marcado la vida de generaciones de niños y niñas que diariamente pasan por sus salones. Pero también ha marcado la vida de centenares de educadoras, mujeres dotadas de amor y paciencia que hoy se multiplican en miles, para propinar en esa inmensa casa donde se forja el futuro, tan hermosa vocación de amor maternal.


Compartir...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

4 × cuatro =