Círculos infantiles: donde nace la esperanza

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Círculos Infantiles: donde nace la esperanzaGuantánamo.- Es una mañana cualquiera de un día laborable en Guantánamo, entre el ir y venir de la gente sobresale por momentos una algarabía que no por cotidiana, deja de provocar emociones. Son los niños que van hacia el círculo infantil entre preguntas incesantes o las últimas canciones y poesías aprendidas.

Llegan de la mano de madres trabajadoras o también algunos padres, abuelos, tíos… y allí quedan a buen resguardo.

Esas instituciones surgieron en Cuba en abril de 1961 por iniciativa de Vilma Espín, con el propósito de contribuir a la integración plena de la mujer a la sociedad y de paso potenciar  la formación de los infantes desde las edades más tempranas. 

En los círculos los pequeños realizan sus tareas diarias con actividades intencionadas hacia diferentes áreas del desarrollo como son la lengua materna,  educación física, música, análisis fónicos y conocimiento del mundo de los objetos. También reciben alimentación diferenciada, atención médica y son instruidos sobre hábitos de vida, entre otros valores.

Para ello cuentan con un personal altamente calificado que a lo largo de estos años ha pasado de ser meramente auxiliares para convertirse en educadoras, pedagogas, la mayoría con título de Licenciatura en Educación Preescolar y otra cifra, cada vez más creciente, de Máster en Ciencias.

En Guantánamo existen 37 de ellos donde son acogidos más de cinco mil 500 menores que se desarrollan integralmente de acuerdo a cada etapa y ciclo. Del mismo modo, las madres que no tienen a sus hijos en los círculos pueden incorporarlos a las Vías no Formales, a través del programa Educa a Tu Hijo, rectorado igualmente por esas instituciones en las diferentes comunidades.

Pero aún quedan retos como la necesidad de continuar perfeccionando el funcionamiento de los consejos de círculos con la participación de la familia, asunto vital para resolver diversos aspectos de la vida cotidiana de estos centros y al mismo tiempo lograr una inserción consciente en la continuidad en los hogares de la labor educativa que allí se desarrolla con los niños.También se impone elevar la autopreparación de sus trabajadores, con independencia las actividades metodológicas programadas.

Los niños son la certeza de un futuro prometedor y de felicidad para las familias, la educación que reciben desde las primeras edades es en definitiva lo que los hace crecer como seres humanos por ello, a lo largo de estos 56 años los círculos infantiles emergen como pilar en la formación de las nuevas y futuras generaciones de cubanos.


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