Camino a la eternidad

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«Serán ceniza, mas tendrán sentido/ Polvo serán, mas polvo enamorado», habría dicho el poeta cuando, desde el Ministerio de las Fuerzas Armadas, el eterno precursor de la utopía, el invicto Comandante de la libertad, retornó al jeep rebelde para comenzar otra caravana.

Como si sintiera el aliento de los árboles de Birán entró a la urna de cedro, cubierta con la bandera más bella que existe. Comenzó entonces el baño de pueblo y fue recibiendo amor por todos los rincones, donde queda la huella de su recorrido inverso con una tropa de jóvenes barbudos.

El primer lugar de reposo, antes de proseguir marcha hacia la eternidad, fue el sitio donde descansan el Guerrillero Heroico y su Destacamento de Refuerzos, en Santa Clara. Estuvieron juntos por unas horas. Y cuentan que al final de la madrugada, cuando llegó la hora de continuar, se estremeció la ciudad con el abrazo de los dos Comandantes, fundidos en un ¡Hasta la victoria siempre!


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