Roberto Micheletti o El Usurpador, como se le ha comenzado a llamar, no logra conciliar el sueño. Se le ve moverse en ocasiones con torpeza, dicen algunos. Se irrita y atemoriza antes quienes disienten, aseguran otros, profiere improperios a la prensa y crispa los puños en ademán desafiante cuando a alguien se le escapa en su presencia la palabra golpista… ahora y para colmo, hasta había amenazado con no asistir al encuentro mediador de San José, Costa Rica, aceptado por el presidente Oscar Arias.
(en video) Declaraciones de Micheletti, presidente de facto, al término de su encuentro con Oscar AriasPero en lo cierto a Micheletti habría que entenderlo: Soportar sobre sus hombros la pesada carga de la opinión pública mundial, de más de 6 mil millones de terrícolas en su contra, no debe ser tarea fácil justo en el preámbulo de sus mal llevados 61 almanaques, que habrá de cumplir el mes que viene.










