Guantánamo.- Hechos virtualmente inéditos se revelaron el pasado año durante las celebraciones por el aniversario 499 de Baracoa, y que dejó expedito el camino para las que ya tienen lugar este año, con motivo de su medio milenio, acontecimiento que marca un hito en la historia de la nacionalidad cubana.
En la Villa Primigenia de la Mayor de las Antillas, se escribieron pasajes del poema épico La Florida, primera creación literaria cubana, según reveló a Solvisión Alejandro Hartmann, Historiador de la Ciudad.
El también director del Museo Matachín explicó que Fray Alonso de Escobedo fue el autor de esa obra, la cual antecedió en seis años a Espejo de Paciencia, escrita en 1608 por el canario Silvestre de Balboa y Troya de Quesada, a la cual se adjudicaba esa primacía hasta 2002.
Aclaró que en la edición del periódico Granma del 19 de abril de ese año el investigador Luis Suardíaz publicó un artículo en referencia al poema escrito en octavas reales y cuyo capítulo cubano compuso el franciscano andaluz, durante un viaje de la Ciudad Primada de Cuba a La Habana, en 1598.
Hartmann precisó que Alonso de Escobedo ofició en parroquias de las Antillas y visitó Baracoa en esa fecha, y que esas estrofas narran las peripecias de la travesía entre la primera capital eclesiástica y política de Cuba, y La Habana, de donde el fraile partió para San Agustín de la Florida , en Estados Unidos.
Durante 1892, en esa ciudad norteamericana, visitada por José Martí en dos ocasiones, los miembros del Club San Agustín entregaron al corresponsal de Times-Unión de Jacksonville un documento con las Bases del Partido Revolucionario Cubano.
Hartmann añadió que dos años después el Apóstol contactó con cubanos residentes en esa comunidad norteña., “muchos de ellos tabaqueros que ejercían su oficio en el patio de su casa”.
La Florida, indicó el también Premio Nacional de Cultura Comunitaria 2005, describe el feraz paisaje insular de fines del siglo XVI, las costumbres y el carácter de los habitantes de la mayor de las Antillas, si bien la mayor parte de las acciones transcurren en la mencionada localidad sureña norteamericana.
Según el experto español Angel Esteban, en la misión Nombre de Dios de San Agustín de la Florida, permaneció Alonso de Escobedo entre 1587 y 1593, y ese vasto canto fue mencionado alguna vez por su conciudadano, el polígrafo Marcelino Menéndez y Pelayo (noviembre de 1856 - 19 de mayo de 1912).
Sin embargo, los especialistas coinciden en que los versos dedicados a narrar el viaje de Baracoa al territorio habanero, son los más placidos del poema en su conjunto, de lo cual constituyen prueba los siguientes:
De naranjales vi tanta maleza/ que parece su número infinito/(…) verla cuando maduras es belleza(…) comerá del mamey fruto gustoso,/ a los melocotones comparado,/ colorados cual ellos y olorosos/ verá el papayo, árbol vistoso/ su sabor al mastuerzo asimilado.












