Del V Congreso de abril pasado emanó el acuerdo fortalecer las acciones del movimiento de Pioneros Exploradores, de ahí que el relevo más joven en Guantánamo no escatime esfuerzos para en cada fecha memorable, ponerse en contacto directo con la naturaleza en esta exuberante parte del territorio nacional, donde aprenden a convivir en campaña.
En la ocasión quisieron homenajear al Señor de la Vanguardia, quien anduvo por elevados parajes en la Sierra Maestra, como lo es la Loma de La Yaya, en el municipio de Niceto Pérez, sitio escogido por los pioneros para acampar, conocedores de que el predio guarda los pasos de José Martí, el más universal de los cubanos, en su trayecto por esta oriental provincia por donde desembarcó para reiniciar la gesta independentista contra el colonialismo español en 1895.
“Del ejemplo de Martí surgió Camilo”, denominaron los pinos nuevos a esta acampada, de la cual tienen el honor de haber honrado al intrépido Héroe del sombrero alón y amplia sonrisa que no temía enfrentar de pié sus combates.
Ellos saben que por su singularidad, solo Camilo podía hacer bromas al Ché y que su cubanía la llevaba hasta en medio de la batalla.
El legendario combatiente, nació el 6 de Febrero de 1932, en la barriada de Lawton, en La Habana, y valoró desde muy joven que el único camino para cambiar la situación precaria en que vivía su pueblo era la lucha armada, por lo cual forjó su historia contraponiéndose a la tiranía gobernante impuesta por el imperialismo yanqui a Cuba prerevolucionaria
Conoció a Fidel (Castro) en Méjico cuando se gestaba la expedición del Yate Granma que traería a quienes luego derrocarían a la tiranía de Fulgencio Batista y combatió a su lado y al de el Ché en la Sierra Maestra, donde cumplió misiones estratégicas en las que ganó su grado de Comandante y los calificativos de Señor de la Vanguardia y Héroe de Yaguajay.
Locuaz y jaranero, pero a la vez intrépido, una vez fue elegido para jugar béisbol en el equipo contrario al del líder histórico de la Revolución, momento en que resumió su fidelidad con una frase que pasó a la posteridad: “Contra Fidel, ni a la pelota”…
Su lamentable desaparición física el 28 de Octubre de 1959, cuando el avión en que volaba en cumplimiento de una misión desde Camaguey, hacia La Habana, cayó al mar y desapareció, conmocionó a todos. Camilo contaba sólo con 27 años de edad.
La irreparable pérdida hizo expresar al propio Comandante en Jefe que “Camilo vive en su pueblo… en el pueblo hay muchos Camilos”.
Su legado perdura en la actual generación de pioneros guantanameros.











