Guantánamo.- La educación ambiental en asentamientos cercanos a los humedales, constituye un objetivo de la ciencia cubana, por la protección de esos ecosistemas de importancia económica y social en zonas costeras como Baitiquirí y el delta del río Toa en Guantánamo.
Un estudio en riberas, lagunas y estuarios o desembocaduras pertenecientes al municipio de San Antonio del Sur, aportó ocho nuevas especies de insectos acuáticos, fundamenta Senén Muñoz Riveaux, especialista del Centro de Aplicaciones Tecnológicas Sostenibles y autor de la investigación.
Agrega el experto, que la bahía de bolsa de Guantánamo es el humedal más representativo de la provincia, compuesto por las ensenadas de Joa, Cerro Guayabo y otras, consideradas áreas de captura de ostiones y de tomas de agua para la salina de Caimanera.
Prosigue Muñoz, que esos humedales son hábitat de variedades de la flora, tan apreciadas como el guayacán y el mangle rojo, prioritarias en el plan de reforestación de Caimanera y San Antonio del Sur, donde funcionan como franjas hidro-reguladoras.
Apunta que otras investigaciones en marcha determinan la capacidad auto- depurativa de la carga de esa bahía, las regulaciones para el manejo, uso y protección de la Reserva Ecológica de Hatibonico en ese entorno, el cual atesora diversas especies de vertebrados y moluscos.
Los humedales comportan valores de carácter socio-cultural, con positivo impacto en la diversidad biológica, y para preservarlos trabajan de conjunto en Guantánamo el Centro de Aplicaciones Tecnológicas Sostenibles y la Unidad de Servicios Ambientales.











